«Mamá, no entiendo al profesor»: las familias del País Vasco y Cataluña son las que más gastan en clases particulares

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Una de las grandes polémicas de esta Selectividad se ha producido en el País Vasco , donde casi 170 alumnos han visto amenazados sus planes de futuro por culpa de haber sacado un cero en euskera. Esta semana, la controversia se recrudecía al saberse que la mitad de los ceros los puso un mismo profesor. En este contexto, resultan especialmente interesantes algunas de las conclusiones del último informe de Esade, en el que se analiza el universo de las clases particulares en España : los alumnos de comunidades con lengua cooficial son los que más gastan en idiomas para poder adaptarse a la inmersión lingüística. Más allá de la idiosincrasia que viven las regiones con segunda lengua, el estudio muestra que cada vez más niños de Primaria acuden a clases particulares (es la etapa educativa en la que más sube el gasto) y que los idiomas son hoy, de lejos, lo que más se intenta reforzar por medio de estas clases. Por último, Esade también demuestra que este mercado educativo se ha ido recuperando después del 'shock' de la pandemia. En cifras, casi la mitad (el 47%) de los hogares españoles consume clases particulares en la etapa preuniversitaria. La participación se mantiene estable entre 2019-2020 y 2023-2024, aunque esta estabilidad esconde una importante heterogeneidad por nivel escolar, de renta (las clases medias-altas son las que más recurren a estos servicios) y, como ya adelantábamos, por comunidad autónoma. El País Vasco es la región que más confía en las clases particulares de todo el país: allí, el gasto anual sólo en idiomas alcanza los 268 euros por alumno (mientras que el gasto total en particulares asciende a 474 euros ). El porcentaje de estudiantes que recibe este tipo de refuerzo académico es del 61% , el más elevado en España y, además, ha crecido cinco puntos porcentuales respecto al anterior periodo analizado (2019/2020). La segunda comunidad que más destina a estas sesiones de apoyo académico es Cataluña , con un gasto medio anual de 412 euros por alumno y un 55% real de crecimiento si se compara con la situación de hace cinco años. Según argumentan los autores del informe, Lucas Gortázar y Juan Manuel Moreno, si se toman en conjunto las comunidades con lengua cooficial (Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco, Baleares y Navarra) el gasto en idiomas es superior al resto, con un crecimiento muy por encima de la media estatal, acentuado especialmente por la caída del gasto en idiomas en Madrid, un modelo con una fuerte presencia del bilingüismo. Es decir: en autonomías como el País Vasco, las familias tienen que gastar un extra para que sus hijos puedan comprender bien los contenidos impartidos en euskera. «La hipótesis que barajamos es que en el País Vasco y Navarra las familias están llevando a sus hijos a clases de refuerzo en euskera. Es decir, sería una consecuencia del modelo de inmersión lingüística. Sin embargo, me cuesta más creer que esto esté ocurriendo en Cataluña. Allí, probablemente, las clases sean de refuerzo del inglés y respondan a un intento de diferenciarse de las clases medias-altas», asegura a ABC Lucas Gortázar, coautor del estudio y director adjunto de EsadeEcPol. «Son unos datos sorprendentes, pues constatan que no se han previsto las consecuencias de la inmersión lingüística en alumnos con una lengua materna distinta a la cooficial», asegura el investigador José Manuel Lacasa, al frente de IFIE (Instituto F de Investigación Educativa). Además, Lacasa recuerda que la mayoría de los estudiantes vascos tienen el castellano como lengua materna (en torno al 75% de adolescentes según el último informe sociolingüístico). En Cataluña, el porcentaje de alumnos nativos cuya lengua materna es el castellano es del 55%. Por lo tanto, también un porcentaje mayoritario. Los autores del informe de Esade, que han analizado la Encuesta de Gasto de los Hogares en Educación (2023/24) del INE y la comparan con la anterior disponible (2019/20), reconocen que el argumento, en cualquier caso, no es perfecto. En Castilla y León, comunidad monolingüe, se ha disparado el gasto en idiomas más del doble. Para José Manuel Lacasa, el dato no es del todo chocante ni contradice la tesis principal del estudio, pues los padres castellanos, dice, son los que «más presente tienen que el mejor camino para progresar es tener una buena educación». Esto es: aún confían en que la meritocracia funciona. Además de la cuestión de la lengua cooficial como lengua vehicular en las comunidades ya mencionadas, Esade también ha mirado hacia la población inmigrante escolarizada, que necesita apoyo lingüístico tanto en castellano como, en su caso, en la lengua cooficial. El gasto medio de los estudiantes extranjeros en clases particulares de idiomas sigue lejos del alumnado español, pero es una parte importante de su gasto total y se ha multiplicado por tres en los últimos cuatro años en términos reales. Se detienen, además, en el llamativo caso de Madrid. En esta comunidad, más de la mitad de los centros ofertan una educación bilingüe (español e inglés), la inversión en idiomas se sitúa por debajo de la media del gasto total a nivel nacional, algo que podría explicarse por el hecho de que el programa bilingüe sólo vehicula aprendizajes en asignaturas como ciencias sociales o ciencias (pero no, por ejemplo, matemáticas) y supone un 30% del tiempo lectivo en inglés. Alejando el foco de la comparativa entre comunidades autónomas, los resultados indican una tendencia: las clases particulares se destinan sobre todo a aprender idiomas más que al refuerzo de materias curriculares básicas, como Lengua y Matemáticas. Pero, además, como ya adelantábamos, los niños cada vez van antes a clases particulares. La Primaria emerge como la etapa con mayor crecimiento , con un aumento del 56% en euros reales por alumno respecto a 2019/20 y de 4 puntos porcentuales en la proporción de familias que gasta, mientras que la ESO y el Bachillerato crecen un 19% y un 24% respectivamente en términos reales, en parte debido a una caída de 5 puntos porcentuales. «Creo que este dato es síntoma de que los padres se dan cuenta cada vez antes de que el sistema falla y pretenden ponerle remedio, corregirlo. Porque, desde luego, no es porque cada vez haya más suspensos en Primaria», opina el investigador educativo José Manuel Lacasa. En esta línea, los autores del informe se preguntan sobre cuáles son las principales motivaciones que llevan a las familias a recurrir a las clases particulares. Detectan tres: la prevención, el posicionamiento y la distinción. La prevención es lo que mueve a las familias que temen que su hijo se descuelgue de la clase e incluye el refuerzo en materias curriculares clásicas —Matemáticas, Lengua o Ciencias—. Pero también «es crucial para el análisis del caso español», el apoyo en idiomas cuya función real es vehicular, como puede ser el euskera para el hijo de una familia hispanófona escolarizado en el modelo D del sistema educativo vasco. Este tipo de motivaciones para asistir a clases particulares son, además, las más abordables desde la política. La segunda motivación aunque más moderada es el posicionamiento, es decir, el asistir a clases particulares para superar exámenes concretos como la Selectividad, las pruebas de acceso a ciclos de FP de grado superior o, por supuesto, las oposiciones. Por último, existe la demanda de distinción o de acumulación , que es la que busca construir capital humano por encima y al margen de lo que el sistema formal ofrece o exige: el idioma adicional que abre oportunidades laborales en un horizonte de diez o quince años, el instrumento musical que señala habilidades cognitivas, sensibilidad emocional y compromiso familiar ante futuros evaluadores o empleadores, la iniciativa en robótica o aprendizaje de código que construye un perfil diferencial en un mercado laboral marcado por los cambios tecnológicos.