Un equipo de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que el retraso en el crecimiento corporal puede estar relacionado con una mala conexión nerviosa entre el cerebro y el hígado durante las primeras etapas de la vida. Este hallazgo, basado en modelos animales y en el estudio de un paciente con una mutación genética concreta, revela que el hígado necesita recibir señales nerviosas adecuadas para producir una molécula clave para el crecimiento (IGF-1), incluso cuando la hormona del crecimiento y sus receptores funcionan correctamente.Seguir leyendo....