El nuevo sistema Cray GX5000 de HPE puede reunir hasta 81.920 núcleos de CPU y 1,28 PB de memoria RAM en un solo rack 42U. Es decir, en un armario de centro de datos cabe una cantidad de potencia que hasta hace poco habría sonado directamente absurda.No hablamos de un ordenador para casa, ni siquiera de un servidor convencional. Este monstruo está pensado para supercomputación, inteligencia artificial, simulaciones científicas o análisis masivos de datos. En otras palabras, sirve para tareas en las que un PC normal no es que tarde mucho, es que ni entra en la conversación, sería como intentar ver una película en 4K en una calculadora de toda la vida.El futuro de los superordenadores ocupa cada vez menos sitioLa cifra más llamativa son esos 81.920 núcleos. Para ponerlo en contexto, un ordenador doméstico potente puede tener 8, 12 o 16 núcleos, siendo ya 12 o 16 una cantidad extremadamente alta, y que se suele limitar a PC gamers. Cada núcleo es como una pequeña unidad de trabajo dentro del procesador. Cuantos más hay, más tareas puede repartir la máquina al mismo tiempo. Aquí no hay decenas, hay decenas de miles.Tampoco se quedan atrás esos 1,28 PB de RAM, que equivalen a unos 1.280 TB (1.310.720 GB). Vuelve a ser una cifra ridícula, teniendo en cuenta que un ordenador de sobremesa competitivo puede tener 32 GB, y 64 GB ya es una gran marca (más teniendo en cuanta la fiebre por la RAM por culpa de la inteligencia artificial). Cuanta más RAM, más cosas puede hacer el ordenador simultáneamente, también es importante para juegos, aunque, como hemos comentado, este PC no es para juegos.No obstante, la gracia está en cómo HPE ha conseguido meter todo eso en un solo rack. El sistema utiliza módulos HPE Cray GX250a, cada uno con varios procesadores AMD EPYC Venice, una generación que todavía no ha sido presentada oficialmente al completo.Eso sí, juntar tanta capacidad en tan poco espacio tiene un problema evidente: el calor. No basta con ventilar el armario y cruzar los dedos. Por eso este tipo de máquinas recurren a refrigeración líquida, una solución mucho más eficiente cuando hay que mantener a raya componentes que trabajan al límite durante horas, días o semanas.También importa la comunicación interna. En un sistema así, no vale de nada tener miles de procesadores si luego los datos circulan despacio entre ellos. Para evitar ese cuello de botella, HPE utiliza su red Slingshot, diseñada precisamente para que las distintas partes del superordenador puedan hablar entre sí a gran velocidad.La idea es concentrar el máximo cálculo en el menor espacio posible. Eso permite construir centros de datos más densos, reducir parte de la infraestructura necesaria y acelerar trabajos que dependen de manejar cantidades enormes de información.De todos modos, este bicho no va a acabar sobre el escritorio de nadie. Su sitio está en laboratorios, universidades, grandes empresas tecnológicas y centros de investigación. Allí donde se entrenan modelos de IA, se simula el clima, se estudian materiales o se resuelven problemas que necesitan una fuerza bruta descomunal.