Pasa cada vez que hablamos de algo relacionado con la IA: el rechazo es, a priori, abrumador. No importa si se trata de una noticia sobre la adopción de la inteligencia artificial en tal o cual escenario, de la aparición de herramientas… Y mira que en MuyLinux no nos hemos tirado a la piscina, precisamente: apenas le hemos dedicado un puñado de artículos al tema en los últimos años, pese a ser la tendencia absoluta en el mundo de la tecnología.Es peor incluso cuando la aplicación está en el escritorio. El último ejemplo lo tuvimos el otro día, con un artículo práctico insignificante que me pareció curioso publicar: la recepción general no solo fue pobre, sino que en aquellas plataformas donde alguien puede expresar su descontento sin complicarse mucho, como puede ser poniendo un emoji en Telegram, la negativa fue mayoritaria. No se trata de un caso concreto; es la inercia que demuestra parte de la «comunidad» con el tema.¿Por qué existe ese rechazo? La inteligencia artificial (lo que denominamos estos días como IA, aunque dicho con propiedad, no lo sea) es un avance extraordinario, con aristas evidentes, pero con un potencial disruptor realmente inaudito… En el buen y el mal sentido, ya que su capacidad de cambio es proporcional a la potencia de la tecnología. Sin embargo, la IA puede ser código abierto, puede respetar la privacidad, puede ayudarnos a aprender, a mejorar, a ser más eficientes… Así que tengo que preguntarlo otra vez: ¿por qué existe ese rechazo?De hecho, se lo he preguntado a la misma IA. Al GPT-5 mini de Duck.ai, que tampoco me apetecía hacer la tournée. Esto me ha respondido, en formato lista:Miedo económico: temor a pérdida de empleo, sustitución de tareas y precarización laboral.Desconfianza en empresas: asociada a grandes corporaciones, modelos propietarios y falta de control comunitario.Privacidad y vigilancia: riesgo real de recopilación y uso indebido de datos.Opacidad técnica: modelos cerrados, resultados no explicables y sensación de “caja negra”.Desinformación y errores: generación de contenido falso, sesgado o de baja calidad que erosiona confianza.Pérdida de habilidades: automatizar procesos puede atrofiar conocimientos y prácticas previas.Ética y mal uso: posibilidades de abuso (deepfakes, automatización de decisiones dañinas).Hype y falta de valor claro: sobreexposición mediática hace que muchas aplicaciones parezcan modas vacías; mala integración en UX genera rechazo práctico.Identidad cultural/ideológica: resistencia a cambios percibidos como imposiciones tecnológicas o pérdida de control comunitario.Hay cosas comprensibles. El miedo económico es real y se empieza a notar cada vez más, aunque es algo que suela suceder cada vez que una nueva tecnología de cambio irrumpe en el mercado. Y os lo dice alguien cuyo trabajo es muy susceptible de ser realizado por la IA… Con matices, como todo; pero no soy precisamente un artesano. Cada avance tecnológico ha destruido empleos y creado otros. ¿Es este diferente? ¿En qué grado? ¿O a qué escala, más bien, porque será así como se mida el problema en un futuro al que aún no hemos llegado. Creo, por lo tanto, que es muy pronto para responde a la pregunta.La desconfianza en empresas y la opacidad técnica podrían ser un solo punto, y aunque entiendo que se aplica a las capacidades de la tecnología, también se refiere a la naturaleza del software sobre la que se construye todo. ¿Es esto diferente al uso de complicados procesos técnicos basados en software privativo? ¿Es un error humano más aceptable que un error técnico?La privacidad y vigilancia es otro de los sinos de nuestro tiempo, pero no deja de ser un escalón más en la marabunta de servicios que consumimos. ¿Compartimos más datos con la IA que con Google, Microsoft, Meta…? Habrá de todo y, aunque la objeción es válida para la IA en la nube, no agota el fenómeno. Como he mencionado, la IA puede ser abierta, correr en local… Lo cual es una quimera para la grandísima mayoría de usuarios, al menos por el momento: lo sé y sobre esto me explayaré otro día. Solo digo que puede.¿Desinformación y errores? ¿En Internet? ¡No me lo puedo creer! O sea que ¿sin la IA estábamos a salvo de esas cosas? Que haya quien confíe en la IA como si fuese el Oráculo de Delfos no se puede evitar. Como no se puede evitar que haya quien cruce la calle sin mirar, quien instale un paquete de AUR sin mirar el PKGBUILD… (un buen caso de uso para la IA, dicho sea de paso). ¿Ha agravado y agravará la IA la situación? Es un hecho que deriva, una vez más, de las capacidades y escala que alcanza esta tecnología. Pero no se pueden evitar lo errores. Ni los de la IA, ni el resto. Lo que se puede hacer es tomar medidas para minimizarlos en lo posible.La pérdida de habilidades es otro argumento honesto, o así lo veo yo, y de hecho ya comienza a haber estudios que lo avalan… Pero también los hubo del «efecto Google» e, imagino, del efecto que muchos otros avances han supuesto para el ser humano. ¿Qué hemos hecho? Adaptarnos. ¿Cuántos de vosotros seríais capaces de encontrar información sin un buscador? ¿Y de realizar operaciones matemáticas complejas sin una calculadora? Yo, desde luego, no podría.El punto de la ética y el mal uso entra, como otros de los anteriores, de lleno en otra vieja discusión, tan vieja que se explica con ejemplos para niños sobre el uso que se le da a las cosas y cómo interviene la naturaleza humana en ello.El hype y falta de valor claro son consecuencias directas del tener a la IA hasta en la sopa a causa del constante foco mediático —impulsado por el técnico— en el que estamos envueltos, de leer día sí, día también que esto nuevo que acaba de llegar lo va a cambiar todo… Ahora bien, quien no perciba el enorme valor disruptor del fenómeno tiened, valga la redundancia, un grave problema de percepción, o no está puesto en el tema (y no tiene por qué estarlo, pero las cosas como son).Y llegamos a la identidad cultural e ideológica. No sé por qué la respuesta del chatbot lo ha posicionado en último lugar, porque le he dado contexto a la pregunta y mi percepción ha girado siempre en torno a este concepto. Tengo la impresión de que mucho del rechazo que tiene el asunto nace de las mismas entrañas que, por ejemplo, ponen a Firefox en un pedestal. No es una cuestión cuantitativa, ojo. Me refiero a la negativa intrínseca que tienen muchos usuarios a siquiera ponderar el uso de una alternativa.Alguien con este perfil, y es un perfil que abunda mucho en el ecosistema comunitario de Linux, respondería a una propuesta de cambio aduciendo argumentos a favor que negaría a la otra parte, reduciéndolo todo en última instancia a la elección personal, aunque no sea una decisión fundada, pues nunca hubo una consideración honesta previa. Es una postura apriorística que casa muy bien con parte del espíritu comunitario del software libre, pero que contrasta de lleno con lo que, por otra parte, se esperaría un ojo crítico con la tecnología.Como sucede con Firefox, al que solo he usado como ejemplo por lo simbólico del proyecto, mi impresión, quizás equivocada, es que todo argumento está siempre condicionado por la identidad cultural e ideológica que supone el alinearse con determinados preceptos asentados entre muchos usuarios desde hace mucho tiempo. Se parece un poco al rechazo que había antaño con Microsoft, pero no con Google… Hasta que fue evidente que eran lo mismo. Es razonable hasta cierto punto, pero también contradictorio.Es curioso, además, porque mientras que muchos usuarios dicen renegar de la IA, son cada vez más los desarrolladores que la abrazan. Pero vuelvo a la cuestión de marras, porque comienzo a divagar: pasa cada vez que hablamos de algo relacionado con la IA: el rechazo es, a priori, abrumador, decía, y en el a priori está la clave que quiero discutir, y es que lo que veo a mi alrededor es que todo el mundo está usando la IA en su día a día… ¿menos los usuarios de Linux?La entrada ¿Por qué tanto rechazo a la IA? es original de MuyLinux