Gustavo García, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción.Para la construcción venezolana, el sistema eléctrico es la pieza que condiciona todo lo demás: sin resolverlo, ninguna gran obra puede avanzar.Gustavo García Carrasquero, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), lo expuso en el foro de Inside Venezuela: el plan con el que la agremiación propone recuperar la infraestructura del país, una inversión estimada en US$ 185.173 millones a lo largo de 12 años, depende de que Venezuela resuelva su emergencia eléctrica.«No se puede hablar de grandes inversiones de infraestructura pública en este momento», dijo, salvo por unas pocas excepciones que giran casi todas alrededor de la generación.El sistema opera al borde de su capacidad. Venezuela tiene 25.127 MW instalados, sostenidos casi por completo por la energía hidroeléctrica del Bajo Caroní, la central del Guri, la mayor hidroeléctrica del país, aporta unos 10.000 MW, mientras el parque térmico permanece subutilizado.El 8 de mayo la demanda máxima llegó a 15.579 MW y el sistema solo pudo poner a disposición 11.993 MW: un déficit de 3.586 MW en un solo día. «Hay sectores del país donde pasan todos los días 5 o 6 horas de corte sin electricidad», describe García, un problema que sienten tanto los hogares como el aparato agroindustrial.Gráfico: Cámara Venezolana de la Construcción.En su pico, el sistema superó los 37.000 MW de capacidad instalada; hoy apenas 25.127 MW están en funcionamiento, casi 12.000 MW menos.Gráfico: Cámara Venezolana de la Construcción.Lo que ocurre con la electricidad se repite en el resto de la infraestructura. La brecha es la misma en casi todos los frentes: alta conectividad vial, pero calidad deficiente, según cifras del BID y la CAF, cerca de 2.000 puentes en estado crítico y unos 400 en riesgo de colapso; amplio acceso a la red de agua, pero distribución y bombeo colapsados; puertos y aeropuertos rezagados frente a la región.Sin electricidad no hay petróleo en VenezuelaLa electricidad define el orden en que llegará la inversión. García lo plantea con una regla simple: cada millón de barriles diarios exige unos 1.000 MW, y cada megavatio cuesta alrededor de US$ 1 millón instalado hasta la subestación.Venezuela produce hoy más de 1,2 millones de barriles diarios y aspira a sumar unos 250.000 más hacia fin de año.Por eso la CVC anticipa una secuencia clara para los próximos meses: la inversión eléctrica llegará pegada al petróleo, y detrás vendrán las vías necesarias para mover equipo pesado hacia los nuevos pozos.Según García, el Departamento de Energía de Estados Unidos prevé recuperar 4.000 MW en un proceso que debería arrancar pronto, todavía sin cronograma ni ubicaciones, y también atado al desarrollo petrolero.Venezuela. Foto: tomada de Canva.Las autopistas nuevas, los puentes de integración y los metros detenidos de Caracas, Valencia y Maracaibo quedan, dice, fuera de las primeras prioridades.La reforma que abre el sector a privadosEn 2023, la CVC elaboró un Plan de Estabilización de Energía (PEE) para recuperar el parque térmico a gas de la región central, donde se concentra el 75 % de la demanda industrial: US$564 millones para reacondicionar 22 turbogeneradores en 11 plantas conectadas a gasoductos, con la meta de sumar cerca de 1.500 MW en 18 meses.La propuesta avanzó: la CVC fue recibida por el Ministerio de Energía y por Corpoelec, la estatal eléctrica venezolana; presentó la planta de Castillito, en Valencia, como prueba piloto, y exploró con la CAF una línea de financiamiento privado para generar electricidad con gas.Entre diciembre de 2025 y enero de 2026 entregó la propuesta a las instituciones eléctricas y no recibió respuesta, algo que García atribuye a que el Estado preparaba el cambio de las reglas del juego.Ese cambio está en marcha. La Asamblea Nacional aprobó el pasado 2 de junio, en primera discusión, una reforma parcial de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico que abre la generación, transmisión, distribución y comercialización a empresas privadas y mixtas mediante concesiones de hasta 25 años.Lo que empuja esa apertura viene de la flexibilización de sanciones y las licencias del Tesoro estadounidense, más que de voluntad política interna. García calcula, además, que la CAF y el BID podrían volver hacia fin de año, una vez se resuelvan los problemas de la banca a través del Banco Central y se reintegren los recursos de la venta petrolera a Estados Unidos.Caracas, Venezuela. Foto: Cortesía Ministerio de Turismo de VenezuelaTocoma, una central hidroeléctrica que quedó inconclusa en el Bajo Caroní, muestra cómo esa apertura empieza a materializarse. García la describe como una obra paralizada cuyo contratista —una empresa argentina comprada por un fondo estadounidense— tramitaba una licencia OFAC para concluir sus 10 unidades. Días después, el 13 de junio, IMPSA firmó el acuerdo con Venezuela.La compañía, hoy controlada por el fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund, reactivó un contrato congelado más de una década gracias a las licencias generales 48A y 49A, que habilitan el suministro y la contratación con Corpoelec.El plan apunta a sumar hasta 2.640 MW entre Tocoma y Macagua en cinco años, con una primera etapa de 672 MW en 14 a 19 meses; las dos turbinas iniciales de Tocoma, de 432 MW, son el primer tramo, y las ocho unidades restantes completan los 1.728 MW que figuran en el plan de la CVC.Ahora bien, la reforma eléctrica aún debe pasar una segunda discusión. La obra pública de gran escala seguirá en espera hasta que avancen la electricidad y el petróleo.El papel de ColombiaLa CVC quiere que las empresas colombianas entren en esa recuperación del sector eléctrico. La relación bilateral en construcción viene del boom petrolero de los años setenta, con la conectividad eléctrica y los puentes de la frontera del Táchira; cambió de dirección en el ciclo 2012-2025, cuando los profesionales venezolanos emigraron al sur y se encontraron con que las firmas colombianas ya dominaban la construcción de túneles, entre ellos los más largos de la región.Hoy el flujo vuelve a invertirse: la CVC ha recibido en plan exploratorio a constructoras como Sacyr y Marval, y se ofrece como articulador para conectar el capital y el conocimiento técnico de Colombia con las empresas venezolanas que necesitan un socio.Destacado: Inside Venezuela | Tokenizar el petróleo: la salida que mira Venezuela.Central hidroeléctrica de Guri en Venezuela. Foto: Guri Prodavinci.El interés inmediato está en lo eléctrico: el parque térmico a gas del centro del país y proyectos como Tocoma. Las grandes obras de integración vendrán después. «Sobre todo ahorita en el sector eléctrico, la cámara de la construcción se presta para hacer un buen articulador», dijo García a los empresarios colombianos.Esa intervención ocurrió antes del 24 de junio. El terremoto que esa tarde golpeó el país, con más de un centenar de muertos, edificios colapsados y cortes de electricidad en varias zonas, le dio un giro trágico y literal a su diagnóstico: la infraestructura que describía como vulnerable y el sistema eléctrico al límite quedaron, de un día para otro, en el centro de una emergencia. Lo que la agremiación planteaba como una agenda de mediano plazo es ahora, también, una urgencia.