Puede parecer paradójico hablar de alguien que ha dedicado su vida académica al ámbito de las ciencias exactas y que, al mismo tiempo, es un firme defensor de la fe. Sin embargo, en el caso de John Lennox, profesor emérito de Matemáticas en la Universidad de Oxford, nos encontramos ante una figura que ha destacado a nivel mundial por su defensa de la existencia de Dios, llegando a protagonizar intensos debates públicos frente a ateos tan convencidos como Richard Dawkins.Además de matemático, Lennox es filósofo de la ciencia y sostiene que el conocimiento científico y la creencia en la divinidad no solo no se contradicen, sino que se complementan. Para el académico, las leyes de la naturaleza no son una prueba de la ausencia de un creador, sino la evidencia de un legislador divino y racional. Pero como hombre de ciencia también se preocupa por la evolución de la inteligencia artificial, un aspecto que trata en su último libro Dios, la IA y el fin de la historia, sobre el que habló en una entrevista reciente para el diario británico The Telegraph.En ella, Lennox, de 82 años, reconocía que hay aspectos que le preocupan sobre el avance de la inteligencia artificial, como el dominio que ejercen los entornos digitales, en especial entre los más jóvenes, a los que señaló que se les está "criando para que idolatren la máquina", y el peligro que puede suponer un elemento tan disruptivo como esta tecnología en el escenario que se abrirá en los próximos años.El peligro de la IA en las manos equivocadasCon esa facilidad con la que se mueve entre ciencia y religión, el matemático señaló que la inteligencia artificial promete avances en materias como educación y medicina, pero también que puede caer en manos que no aspiren a obtener de ella un beneficio conjunto para la sociedad, sino más bien lo contrario, y orientar su uso hacia el autoritarismo y el sometimiento desde un punto de vista alejado de lo terrenal: "Es una tecnología arriesgada que no debe caer en manos de personas malintencionadas, ya que tiene la capacidad de sustentar el autoritarismo y el totalitarismo", reconoció durante su charla con Peter Stanford.Algo que podría, bajo su perspectiva teológica y ética, desencadenar un escenario apocalíptico si estas herramientas caen bajo el control de voluntades destructivas, llegando a afirmar de manera rotunda que "el diablo podría utilizar la inteligencia artificial para destruir el mundo". Pero el análisis del matemático va más allá.Elevar el debate sobre inteligencia artificial desde los círculos cotidianosSegún explica Lennox, el peligro de ese diablo se ve en el ámbito político en cuestiones como la vigilancia masiva, uno de los motivos de la ruptura entre Anthropic y el Gobierno de los Estados Unidos. A lo largo de la historia, las peores dictaduras han buscado el control absoluto de la población. Su gran temor es que la inteligencia artificial sea la herramienta perfecta para que regímenes autoritarios y líderes sin escrúpulos logren, por primera vez, vigilar y dominar cada aspecto de la vida de los ciudadanos a nivel global.En caso de que la tecnología continúe su evolución y siga ganando terreno a los humanos en su día a día, el riesgo de llegar a un punto de no retorno se multiplica, desde el punto de vista de Lennox. Dar peso al algoritmo en las decisiones cotidianas para que poco a poco se transforme en una herramienta recurrente implica acercarse a esa idea del "fin de la historia" que reza en el título de su último libro. Un aspecto que, no obstante, considera que se puede revertir desde el diálogo y el debate, primero en los círculos más cercanos para, a continuación, escalar en esa disensión tan necesaria.