David González, un extraño en el banquillo del Atlético

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La elección de David González como nuevo entrenador del Atlético de Madrid Femenino deja una sensación extraña: el club ha terminado muy lejos de la idea inicial que manejaba para su banquillo. Conviene recordar algo que algunos parecen olvidar estos días. Ángel Villacampa fue una opción real, ni una especulación, ni un rumor sin fundamento. El técnico español encajaba perfectamente en el perfil que buscaba el Atlético: experiencia en fútbol femenino, conocimiento de la élite y un prestigio reforzado tras proclamarse campeón en México. Precisamente ese título fue el que terminó complicando todo. El éxito deportivo disparó su cotización, abrió la puerta a una posible renovación en su actual club y mantuvo vivo el interés de mercados más potentes económicamente, especialmente el estadounidense, un destino que siempre ha estado entre las preferencias profesionales del entrenador. El Atlético se encontró entonces con una operación mucho más costosa de lo previsto y decidió no llegar a las cantidades necesarias para cerrar el acuerdo. Porque cuando una operación se cae por cuestiones económicas es porque antes existía una negociación real. Tras la vía Villacampa apareció el nombre de Mariana Cabral. Sin embargo, tampoco era una candidata con un currículum especialmente consolidado para un proyecto de la exigencia del Atlético. Más allá de su paso por el Sporting de Portugal, donde ejerció como primera entrenadora durante una temporada, su experiencia en la élite era limitada. Aun así, al menos contaba con recorrido específico en el fútbol femenino. La operación tampoco llegó a buen puerto y el Atlético tuvo que volver al mercado. Y ahí aparece David González. Su nombramiento supone un giro absoluto respecto a los perfiles anteriores. Porque si Mariana Cabral podía generar dudas por su escasa experiencia, David González presenta todavía menos recorrido en el fútbol femenino de máximo nivel. Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en proyectos de formación y estructuras vinculadas al fútbol masculino, lejos de los focos que acompañan a los grandes clubes europeos. Nadie discute su preparación ni su capacidad de trabajo. Pero resulta legítimo preguntarse cómo un club que aspiraba a incorporar a un campeón como Villacampa ha terminado apostando por un entrenador prácticamente desconocido para el gran público del fútbol femenino. En este contexto también aparece la figura de Beni Rubido, responsable deportivo del Atlético Femenino. El dirigente gallego desarrolló parte de su carrera como seleccionador femenino de República Dominicana, antes de continuar su trayectoria internacional. David González también ha desarrollado parte de su recorrido profesional en el ámbito futbolístico caribeño. No existe constancia pública de una relación directa entre ambos, pero sí de trayectorias que se han movido en entornos similares y dentro de círculos profesionales relativamente reducidos. Más allá de los nombres, existe además otra reflexión pendiente. El Atlético de Madrid sigue sin apostar por una mujer para dirigir su primer equipo. Resulta llamativo que una entidad histórica del fútbol femenino español, continúe sin dar ese paso mientras otros clubes avanzan en esa dirección. Por eso la llegada de David González también puede interpretarse como una solución de transición más que como una apuesta estratégica a largo plazo. Un entrenador puente mientras el club define el futuro de su proyecto. Y cuando se habla de futuro, inevitablemente surge un nombre que muchos aficionados identifican con la esencia rojiblanca: Amanda Sampedro. leyenda del Atlético , capitana de la etapa más brillante de la sección y referente absoluto del club. Quizá todavía sea pronto…o no. Lo que parece evidente es que David González no era el plan inicial. El plan tenía otro nombre, Ángel Villacampa.