La siniestra Anduril toma el mando: el Ejército de EE UU le confía el cerebro de datos de su nuevo C2

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El Ejército de los Estados Unidos ha dado un paso fundamental en su nuevo sistema de mando y control. Anduril será la encargada de liderar la capa común de datos de NGC2, el programa con el que Washington quiere cambiar la manera en la que sus unidades comparten información en el campo de batalla.Dicho de forma sencilla, no hablamos de un arma específica, como el Dark Eagle, sino del “cerebro” que debe ordenar sensores, soldados, vehículos, drones y puestos de mando para que todos trabajen con la misma información y casi en tiempo real.Anduril, Palantir y Raft llevarán los datos del frente a la nubeLa decisión que ha tomado el Ejército de Estados Unidos convierte a Anduril en una pieza central del futuro sistema de mando del Ejército. La compañía trabajará junto a Palantir, que aportará su plataforma Foundry, y con Raft, especializada en herramientas de datos y servicios para entornos militares.El objetivo es crear una malla de datos que funcione desde el borde del campo de batalla hasta la nube. En otras palabras, que la información recogida por sensores, vehículos, soldados o sistemas de vigilancia pueda llegar rápido a quien tiene que tomar decisiones.Para el Ejército, esto es muy importante en una guerra moderna. Ya no basta con tener más vehículos o más tropas; también hace falta saber qué ocurre, dónde está el enemigo, qué unidades siguen conectadas y qué información es fiable. Ahí entra NGC2, uno de los grandes programas de modernización militar de Estados Unidos.Anduril llega con su plataforma Lattice, un sistema pensado para integrar datos, sensores y decisiones en entornos complejos. No es casualidad que el Ejército haya probado esta arquitectura durante el último año con la 4.ª División de Infantería, antes de pasar a una fase más seria de adquisición y despliegue.El nuevo mando militar quiere ser más rápido y menos vulnerableEl programa NGC2 no se limita a una sola capa. Además de los datos, incluye transporte de información, integración de sistemas y aplicaciones para los mandos. La idea es que todo el conjunto funcione como una estructura única y modular, capaz de adaptarse a distintas unidades y escenarios muy cambiantes.El contrato se enmarca dentro de un acuerdo más amplio con Anduril, con un techo de hasta 20.000 millones de dólares durante diez años. Eso no significa que todo ese dinero se gaste de golpe, sino que el Ejército podrá comprar software y hardware de la compañía bajo ese paraguas.Asimismo, habrá continuidad para Lockheed Martin, que seguirá liderando la implementación con la 25.ª División de Infantería. Esa vía parte de una arquitectura distinta, más apoyada en sistemas ya existentes, mientras que Anduril ha trabajado con una solución más nueva desde cero.El calendario en sí es muy ambicioso, pues el Ejército quiere llevar NGC2 a sus 11 divisiones en un plazo de cinco años, aunque ya hay voces dentro de la institución que consideran que incluso eso es demasiado lento.El verdadero reto será demostrar que esta velocidad no compromete la seguridad. Modernizar el mando militar con empresas de Silicon Valley promete agilidad, pero también obliga a confiar en software, datos e inteligencia artificial en el corazón mismo del campo de batalla. Y ahí cualquier fallo puede tener consecuencias enormes.