La dimisión, esta semana, del primer ministro británico, Keir Starmer, ha inyectado una dosis de optimismo en gran parte de la bancada del Partido Laborista. La mayoría de los más de 400 diputados de la formación confían en que Andy Burnham, el principal candidato a sucederle, tome posesión del cargo el próximo 17 de julio sin necesidad de participar en un proceso de primarias y comience cuanto antes su principal tarea: recuperar la confianza de los electores y frenar el ascenso de la ultraderecha antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2029. Una tarea que, sin embargo, no se presenta fácil. Seguir leyendo....