Gibraltar ha dado por concluidas las obras en su lado de la Verja, un paso clave en la cuenta atrás para la aplicación del acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea sobre el encaje del Peñón tras el Brexit. Los trabajos han finalizado varios días antes de lo previsto y, desde la noche de este sábado, el tráfico rodado para entrar en Gibraltar vuelve a circular por sus carriles habituales.Durante las últimas semanas, los vehículos habían sido desviados para permitir el avance de las obras. Sin embargo, según ha informado el Gobierno gibraltareño en un comunicado de prensa, ese desvío deja ya de estar en vigor. El acceso peatonal, que no se vio afectado en ningún momento durante los trabajos, permanece sin cambios.Estas actuaciones forman parte de la preparación para que el próximo 15 de julio comience a aplicarse el acuerdo entre Reino Unido y la UE sobre Gibraltar, un pacto que supondrá una transformación histórica en uno de los pasos fronterizos más simbólicos de Europa. La Verja desaparecerá como frontera y los controles de entrada y salida del espacio Schengen se trasladarán al aeropuerto y al puerto gibraltareños.La imagen que deja el entorno estos días es la de un cambio que muchos todavía observan con incredulidad. Un "nadie se lo cree todavía" es, según EFE, uno de los comentarios que más se escuchan junto a las obras que se ejecutan para que, en apenas unas dos semanas, la Verja de Gibraltar deje de funcionar como paso fronterizo y pase a convertirse en una calle más.El 15 de julio, fecha claveEn el lado español, las obras suponen una inversión de dos millones de euros y avanzan con el mismo horizonte: que el 15 de julio arranque la aplicación del acuerdo. Gibraltar pasará a formar parte del espacio Schengen al amparo de España, ya que Reino Unido no pertenece a esta alianza de 29 países europeos.Uno de los elementos más sensibles del nuevo diseño es la presencia de policías españoles en los controles fronterizos que se realizarán en el aeropuerto y el puerto de Gibraltar. Para ello, se están construyendo dos anexos exteriores al edificio del aeropuerto. Estos espacios estarán comunicados mediante ventanales con el interior del aeródromo y contarán con una puerta que los agentes españoles solo podrán utilizar para entrar en el recinto gibraltareño en situaciones excepcionales, según han explicado a EFE fuentes próximas al proyecto.Controles fronterizos a la entrada de Gibraltar.-A. Carrasco Ragel/EFETres agentes de la Policía española estarán en uno de los anexos de control de entrada y otros tres en el de salida. Desde esa especie de "pecera" de unos once metros cuadrados, visualizarán a través de sus ordenadores el paso de las personas por las máquinas del sistema biométrico de control del espacio Schengen instaladas en el interior del aeródromo.La solución tendrá carácter transitorio, ya que está previsto que el aeropuerto, que será de uso conjunto, cuente más adelante con una extensión en suelo español. Hasta ahora, casi un centenar de agentes de la Policía Nacional forman parte del dispositivo de control fronterizo del lado español de la Verja, a los que se suman los efectivos de la Guardia Civil de la aduana. Ese contingente se verá reducido con el nuevo modelo.Hasta 30.000 trabajadores se 'ahorrarán' pasar por la Verja a diarioLa desaparición de la Verja aliviará el paso diario de entre 25.000 y 30.000 personas en días laborables. Entre 10.000 y 15.000 son trabajadores que cruzan habitualmente a primera hora de la mañana. El resto lo componen turistas llegados de distintos puntos del mundo en autocares, coches o a pie, además de los propios gibraltareños que pueden salir varias veces al día, por ejemplo, para hacer compras.Mientras avanzan las obras, aún no se ha anunciado la fecha de la firma formal del acuerdo, que debe producirse antes del 15 de julio, ni tampoco cómo será el acto de retirada de las dos verjas metálicas, una del lado español y otra del gibraltareño, que conforman el actual paso.El simbolismo de ese elemento ha llevado ya a algunas asociaciones locales a plantear la creación de una réplica como recuerdo de una frontera que, con su desaparición, marcará una nueva etapa en el enclave y pondrá fin al último escollo del Brexit.