#ZNCine – Crítica de Supergirl, de Craig Guillespie

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Dirección: Craig Guillespie.Guion: Ana Nogueira.Música: Claudia Sarne.Fotografía: Rob Hardy.Reparto: Milly Allcock, Eve Ridley, Mathias Schoenaerts, Jason Momoa, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Wil Coban, Ferdinand Kingsley, Diarmaid Murtagh, Emily Piggford, Bruce Lennox, Audrey Brisson y otros.Duración: 107 minutos.Productora: DC Entertaiment, Warner Bros, DC Studios, The Safran Company, Troll Court Entertaiment.Nacionalidad: Estados Unidos.Y tan solo un escaso año desde que Superman irrumpiera de nuevo en los cines con una nueva interpretación del personaje llevada a cabo por James Gunn, Supergirl hace lo propio, inaugurando este verano superheroico que dentro de muy poco contará con película protagonizada por cierto trepamuros.Supergirl es el siguiente eslabón de esa cadena que forma el DCU de Peter Safran y James Gunn, un Universo Cinematográfico que opta por distanciarse de Marvel con películas más autorales, pequeñas y relacionadas entre sí no como una serie de televisión dividida en temporadas, sino como múltiples piezas de un universo compartido en el que su personajes (como ocurre en el mundo real) pueden cruzarse, o no hacerlo.Pues bien, si con el Pacificador de John Cena, que cuenta con serie propia además de con la película de El Escuadrón Suicida que le vio nacer en cines, y con Comando Monster se nos mostraba la cara inaugural y más macarra de este Universo DC reformulado casi por completo; y con el Superman también de Gunn y protagonizado por David Corenswet volvimos a ese Hombre de Acero puramente bueno y leal que traía de vuelta el concepto que Richard Donner supo plasmar perfectamente en pantalla grande en 1978, con esta Supergirl tenemos un híbrido de ambos conceptos.Y ello es así, porque Graig Guillespie (Yo Tonya, Cruella) nos trae a una Kara Zor-El que se sabe a sí misma imperfecta, y que a diferencia de su primo Clark o Kal-El, no ve lo bueno de la gente, sino la verdad, algo que ella misma verbaliza al comienzo de la cinta.SupergirlCon esta idea tan sencilla pero a la vez compleja, arranca una película que presenta a Krem de las Colinas Amarillas, villano interpretado por Matthias Schoenaerts (La chica danesa) que arrasa con todo en busca simplemente de la gloria personal y de perpetuar su clan compuesto solo por hombres (puesto que a las mujeres se las secuestra y viola para que den a luz a más hombres sin que tengan otra función) hasta que llega a la pequeña aldea en la que vive Ruthie (encarnada por la joven Eve Ridley, conocida por su trabajo en El problema de los tres cuerpos) y apoderándose de las armas que el padre de éste forja, acaba con toda su familia, simplemente porque puede hacerlo.Ello levará a Ruthie a buscar por toda la galaxia a alguien que pueda ayudarla, lo que unirá su destino al de Kara Zor-El (interpretada por una sobresaliente Milly Alcock que nos recuerda una vez más porque ella era lo mejor de La Casa del Dragón), quien celebra su cumpleaños en un lejano planeta con sol rojo para poder sentirse humana y alejarse de su perfecto primo Kal.Y es que, aquí tenemos la que posiblemente sea la baza mejor jugada de la película tanto a nivel de reparto como de guion. Una antítesis perfecta entre Supergirl y Superman. Entre la heroína que no quiere serlo pero cuyo papel le viene amablemente impuesto por su primo y aquel que no sabe ser otra cosa. Entre el que recuerda e idealiza un Krypton que nunca conoció y aquella que vio lentamente morir a su planeta y a su familia. Entre una mujer que necesita hacerse daño constantemente para recordar su humanidad una vez que el sol amarillo de la Tierra le ha demostrado que es mucho más que eso, y un superhombre que da las gracias por sus dones dando lo mejor de sí mismo cada día.En ese aspecto, la película no solo es perfecta, sino que en las pocas escenas en la que David Corenswet hace acto de presencia, en lugar de robar el protagonismo de Supergirl la define aún mejor como personaje, algo que no era nada fácil y que por suerte tampoco ocurre con el Lobo de Jason Momoa, quien nos regala un Aquaman con cosplay de Kiss que sin embargo no cae en el machismo ni en el padreo excesivo a pesar de lo fácil que era hacerlo.A nivel de reparto, podríamos decir que Krem, Kara y Ruthie construyen toda la película, siendo la aparición de Lobo testimonial y exclusiva para las cuatro escenas de acción más intensa. Supergirl es una película muy pequeña que no pretende ser otra cosa y, quizás por eso, porque no es una cinta en absoluto pretenciosa, logre cumplir su objetivo de entretener al respetable con una nota tan alta.Por si esto fuera poco, estamos ante la que quizás sea la única película que consigue coger un concepto tan manido y rídiculo, como la Kryptonita, los distintos tipos de sol y su efecto sobre los kryptonianos y lograr que funcione sin perder el sentido de la maravilla ni pasarlo por un cargante tamiz de ciencia pseudorealista que a todas luces resultaría erróneo.En lo relativo a fotografía, el trabajo de Rob Hardy (Aniquilación, Civil War, Ex Machina) es también excelso. Y es que logra que la película tenga un aspecto muy “James Gunn” sin tratar tampoco de ser aquello que no es. Ante nosotros se abre una galaxia sucia, cruel y repleta de muñequetes propios de lo peor de Mos Eisley que a pesar de mezclar mil y una referencias conocidas por todos, encuentra su propia personalidad.Lo mismo podemos decir de la banda sonora compuesta por Claudia Sarne (Black Mirror, Triple nueve), repleta de temas de creación propia como Bar Fight o Krypton Destroyed que tienen ese sabor a pop-rock de décadas pasadas típico de Guardianes de la Galaxia pero que, sin embargo, nada tiene que ver con ello.Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Y es que en lo relativo a dirección Craig Guillespie realiza un trabajo funcional y cumplidor pero en absoluto destacable. Planos simples, escenas de acción comedidas y un deseo de querer parecerse a Gunn sin acercarse lo más mínimo a éste. No estamos ante un mal trabajo de dirección, pero sí ante uno que no resulta recordable y que desde luego condenamos menos de lo que merece porque en todo momento tenemos un reparto de altura que, especialmente en el caso de Milly Alcock, se come todas las escenas sin que en muchas ocasiones seamos capaces de fijarnos en nada más.Finalmente, resulta inevitable hablar de esta película sin mencionar el cómic Supergirl: La Mujer del Mañana de Tom King y Bilquis Evely, en el cual está claro que se inspira esta película. Sin embargo, y gustándome como me gusta el cómic de King, considero que el guion de esta película (que se basa en la idea preliminar que tenía King para su cómic y que finalmente no llevó del todo a cabo) escrito por Ana Nogueira (Crónicas Vampíricas) logra alumbrar una historia mucho más creíble y menos controvertida que la de King, que quizás no sería tan laureada de contar con una ilustradora distinta.Una película que no os cambiará la vida, pero que como las películas y series que la preceden, demuestran que el Universo Cinematográfico DC está en mejores manos que nunca.