Una tormenta en el norte de Texas dejó al descubierto un cráneo casi completo de Eryops megacephalus, un depredador semiacuático que vivió hace más de 280 millones de años. El hallazgo no sorprende por la especie, bastante conocida para los paleontólogos, sino por el estado del fósil: los cráneos de estos animales suelen aparecer fragmentados, y este ejemplar podría ayudar a reconstruir mejor cómo cazaban los grandes anfibios del Pérmico.