Consumo de café en Colombia Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativos.Cada 27 de junio, Colombia celebra el Día Nacional del Café, una fecha que este año coincide con una transformación silenciosa, pero cada vez más evidente, en uno de los mercados más representativos del país.Lea también: Reconocida marca de restaurantes peruanos llega a Colombia: proyecta abrir 30 locales e invertirá US$18 millonesMientras la caficultura enfrenta los efectos de un primer semestre marcado por las lluvias, los consumidores están modificando la forma de elegir y disfrutar el café: el precio dejó de ser el principal criterio de compra.El cambio ocurre en una industria que sigue siendo uno de los motores de la economía colombiana. La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) estima que cerca de 540.000 familias dependen de esta actividad en más de 600 municipios del país, mientras Colombia continúa siendo el mayor productor mundial de café arábica suave lavado.Aunque el clima afectó el comportamiento de la producción durante los primeros meses de 2026, el mercado interno mantiene un comportamiento sólido y refleja un consumidor dispuesto a pagar más por calidad, sabor y experiencias alrededor de cada taza.El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, explicó que el exceso de lluvias registrado durante el primer semestre alteró los procesos de floración y maduración del grano, reduciendo temporalmente la oferta disponible.Sin embargo, el gremio espera una recuperación gradual durante la segunda mitad del año conforme avance la cosecha principal.Las cifras respaldan esa tendencia. Durante mayo de 2026 Colombia produjo 1,06 millones de sacos de 60 kilogramos, un incremento cercano al 29 % frente al mismo mes del año anterior.No obstante, el acumulado entre enero y mayo todavía refleja los efectos del invierno. En ese periodo la producción alcanzó 4,2 millones de sacos, una caída del 19 % frente al mismo lapso de 2025.Las exportaciones también mostraron movimiento. Entre enero y mayo salieron al mercado internacional 4,15 millones de sacos, mientras que únicamente en mayo se exportaron 894.000 sacos de café colombiano.De acuerdo con proyecciones de Cenicafé, la producción del primer semestre cerraría alrededor de 6,2 millones de sacos, una cifra inferior a la esperada inicialmente, pero que podría mejorar con el avance de la cosecha del segundo semestre.A pesar del menor volumen producido, el consumo interno continúa siendo uno de los principales soportes de la industria.Según la Federación Nacional de Cafeteros,el país registra un consumo cercano a 2,3 millones de sacos durante los últimos doce meses, una señal de que cada vez una mayor proporción del café producido en Colombia permanece en el mercado nacional. Esto equivale a más de 6.300 sacos de café al día, es un promedio de 2,5 kilogramos de café al año y aproximadamente 330 tazas por persona anualmente, según datos de Asoexport.Puede interesarle leer: Los tres pedidos urgentes de las ciudades al nuevo gobierno de Abelardo de la EspriellaEse comportamiento también tiene un impacto económico importante. Datos de NielsenIQ muestran que el mercado colombiano de café empacado en el canal retail mueve alrededor de US$550 millones y mantiene un crecimiento superior al 40 % en los últimos dos años, acercándose a un tamaño cercano a los US$600 millones.El precio ya no es el diferencial a la hora de comprar caféMás allá del crecimiento del mercado, lo verdaderamente relevante es el cambio en los hábitos de consumo. Durante décadas, buena parte de los hogares colombianos elegía el café principalmente por su precio. Hoy esa lógica comienza a perder fuerza.El estudio Consumer Understanding and Usage Study (CUAS) encontró que el sabor pasó a convertirse en el principal criterio para escoger una marca y también en la principal razón para probar nuevas referencias, desplazando progresivamente al precio como factor de decisión.El consumidor también está dedicando más tiempo a la preparación del café. Dos de cada tres colombianos elaboran la bebida justo antes de consumirla, una práctica que refleja una mayor valoración por la frescura y por la calidad de cada taza.Rodrigo Ernesto Tercero Gómez, vocero de Café OMA, aseguró que el cambio va mucho más allá del producto.«Durante muchos años el reconocimiento estuvo puesto en la capacidad de Colombia para producir uno de los mejores cafés del mundo. Hoy estamos viendo un fenómeno igual de importante: los colombianos también quieren conocer y disfrutar mejor el café que consumen. El consumidor ya no busca únicamente una bebida; quiere entender su origen, descubrir nuevos perfiles de sabor y vivir experiencias alrededor de cada taza», afirmó.La evolución del mercado también responde al comportamiento de millennials y centennials. Aunque la preparación tradicional con olla, colador y café molido sigue siendo predominante en muchos hogares, las generaciones más jóvenes muestran un mayor interés por cafés de origen, bebidas frías, métodos alternativos de preparación y experiencias especializadas en cafeterías.Al mismo tiempo crece la curiosidad por conocer la trazabilidad del grano, las regiones productoras, las prácticas sostenibles y las características que diferencian cada perfil de sabor.Ese nuevo consumidor, más informado y exigente, está impulsando productos con mayor valor agregado y obligando a las marcas a competir menos por precio y más por calidad, innovación y conocimiento.Para la industria, esta transformación representa una oportunidad para fortalecer el consumo interno de café colombiano y generar mayor valor para toda la cadena productiva.Según Café OMA, las empresas del sector también tienen el reto de acercar a los consumidores al conocimiento sobre variedades, procesos de producción y métodos de preparación para consolidar una cultura cafetera más sólida.También puede leer: Así podría reducir hasta 20 % el gasto de energía en medio del Fenómeno de El Niño en Colombia«El reto para la industria ya no es únicamente ofrecer una buena taza de café. También debemos contribuir a formar consumidores que valoren el origen del grano, el trabajo de las familias caficultoras y la riqueza de la tradición cafetera colombiana», agregó Tercero Gómez.La transformación ocurre en un sector que genera cerca de 592.000 empleos directos y representa más del 11 % de la canasta exportadora del país, consolidándose como una de las actividades económicas más importantes de Colombia.