"La poesía es una forma de caminar en silencio, de pensar y mirar el mundo"

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El teatro La Gotera de Lazotea acogió el pasado martes la presentación del libro Con el silencio a cuestas, del escritor y profesor jerezano Raúl Pizarro. El acto fue organizado por la Editorial Renacimiento, la Librería La Luna Nueva, la Gotera de Lazotea y la asociación Pie de Página. El autor estuvo acompañado por Agustín García Lázaro (que introdujo el acto), Manuel Luis, (encargado de la presentación), y Óscar Clavijo (acompañamiento musical, saxofón).Tras las palabras de bienvenida de Eva Serna al numeroso público asistente, intervino en primer lugar Agustín García Lázaro, que nos presentó a los demás participantes. Manuel Luis es un artista polifacético. Se ha dedicado al teatro y la dirección de cine. Ha trabajado en diversos festivales internacionales como actor, guionista y director. Destacó también su labor en la radio, como locutor y director en programas de Radio Clásica (RTVE). Es autor de un libro de poesía, Bajo el cielo, editado por Canto y Cuento. En cuanto a Óscar Clavijo, resaltó su versatilidad como maestro, músico,  compositor y estudioso musical. Afincado en Jerez, ha pertenecido a diversas agrupaciones de jazz. Ha sido saxofonista de los grupos Granujazz y Big Band Jazz. También ha colaborado con otros grupos tocando la guitarra y el piano.Agustín García Lázaro realizando la introducción del acto.-MANU GARCÍA Agustín García Lázaro nos contó que descubrió la poesía de Raúl Pizarro hace unos años, cuando todavía no lo conocía en persona. De vez en cuando se cruzaba en la redes con algunos de sus versos. A Raúl lo conoció hace tres años, cuando contactó con Agustín para colaborar en un nuevo proyecto: la asignatura Literatura y patrimonio. Raúl Pizarro había dejado la Educación Primaria y había comenzado a trabajar en la Educación Permanente de Personas Adultas. En esa materia quería hablar sobre poetas y novelistas que hubiesen escrito sobre nuestro entorno. Se trataba de explorar el maridaje entre el paisaje, la ciudad y el patrimonio. “Y así surgió una colaboración que nos ha hecho también amigos y me ha llevado a admirar aún más su trabajo como maestro y poeta”.Según Agustín, los poemas de Raúl tienen algo de “mensajes en una botella que te hacen volver a esa orilla donde los has encontrado para ver si llegan otros, mensajes que te hacen ir después en busca de ese náufrago barbudo que se supone que los arroja al océano de las redes”. También descubrió Agustín que Raúl Pizarro cuidaba un huerto. Enseñar y escribir son formas de cultivar… “Sembrar palabras, labrar versos, recoger los frutos de un poema, cosechar un libro, como ha hecho otras veces, como hace ahora con su poemario Con el silencio a cuestas”. Agustín resaltó el poema “En esta orilla”, que emociona con el recuerdo del padre, presente en toda la obra. Y nos animó a leer la poesía de Raúl y sentir la belleza, sin buscar otra utilidad, hasta comprender ese verso que dice “el mundo parecía que estaba bien hecho”.Un momento de la presentación en el Teatro La Gotera de Lazotea.-MANU GARCÍA“El dolor continúa siendo una de las raíces fundamentales en los poemas de Raúl”, explicó Manuel Luis. “Un dolor que no solo intenta ser comprendido, sino salvado”, aclaró. Porque Raúl se adentra en ese dolor duro y extenso hasta que logra salvarlo a través de la mirada sincera y bondadosa, hasta llegar al silencio. Cuando llega al silencio que propicia el poema, “ya no hay distancias, ya no hay necesidad de ser nada que no se sea”.En el libro Con el silencio a cuestas, Raúl Pizarro afronta las grandes preguntas sobre el dolor, la muerte y la vida a través de la poesía. Es su forma de estar en el mundo y responderlas: “se derramará en la escritura y al fin las hará poema”. Manuel Luis resaltó que estamos ante un poeta vitalista, “escribe poemas porque seguramente no sabe estar vivo de otro modo”. Los poemas de Raúl huyen del andamiaje vacío y los ropajes innecesarios. “Se sostienen en un silencio a veces hondo, a veces incómodo, otras veces luminoso”. Pero detrás de ese silencio “hay un manantial desde donde suben a la superficie los poemas de Raúl, un manantial que podríamos llamar Amor, Belleza, Dios, Misterio…”. Por eso la poesía de Raúl hace que nos sintamos vivos, “pero vivos de una forma completa”, subrayó Manuel Luis. Raúl Pizarro con su nuevo poemario.-MANU GARCÍARaúl Pizarro explicó por qué ha decidido presentar su poemario, dedicado a su madre, en el teatro de La Gotera de Lazotea: “Es el barrio de mi familia”. Y también nos habló del origen de los poemas. Este libro está escrito entre el fallecimiento de su tía y el de su padre. Ahí surgieron los poemas. Los psicólogos hablan del duelo, que consta de cinco fases. El libro tiene también cinco partes  (Un poema introductorio titulado En esta orilla, Cristales rotos, Gramática de la reconciliación, El mundo todavía y Oración final), pero no se corresponden exactamente con esas fases del duelo, aclaró Pizarro.“El ruido nos inunda. El ruido digital, social, político. Tanto el ruido interior como el exterior nos acosan. La poesía es una forma de caminar en silencio, de pensar y mirar el mundo y a nosotros mismos. La poesía es para leerla en silencio y compartirla, aunque está escondida entre ruido”. No en vano cree el poeta que “el silencio es una necesidad interna”. Ese silencio aparece en sus versos. “Hay un roto en el verso/ por donde se escapó/ el silencio”, dice en el poema “Retórica”. “Constantemente el alma de los Muertos/ llena nuestro silencio con el suyo/ en un idioma extraño que no entiendo./ Y escucho ensimismado”, escribe en “El habla de los muertos”.Raúl Pizarro, acompañado por el saxofón de Óscar Clavijo, nos fue leyendo sus poemas. “Huérfanos de padre”, “La fotografía”, “El viajante”, “El habla de los muertos”, “La casa de Salvador”, “Retórica”…  Nos aclaró que no escribe desde el dolor, sino para comprender el dolor. “La vida es más importante que nada. Soy profundamente vitalista… No creo que este libro sea un libro luctuoso, ni terapéutico, ni rehabilitador, aunque sí tiene ciertos tonos iniciáticos”. En el libro hay poemas dedicados a muchos amigos y escritores. “Otros poemas del río Wang” se lo dedicó a José Mateos, su amigo, maestro intelectual y moral.La casa de SalvadorParece que no fueron nada.Pero aquellos días claros, luminosos,aquel sol de la infancia,aquella casa humildeen un lugar del sur,los árboles, el pozo, las dunas y la orilladonde morían las olas dulcemente,se levantaron como un don inmerecido.Aún resisten dentro, en mi memoria,manteniéndose en pie.