A media mañana, la parada de taxis de la Alameda Cristina de Jerez cambia de aspecto en cuestión de minutos. Durante un rato no queda ni un solo taxi libre y varias personas esperan mirando la avenida. Poco después llegan tres vehículos casi seguidos, recogen a los pasajeros y vuelven a desaparecer. La escena se repite una y otra vez, sin grandes colas, pero con un movimiento constante que refleja el pulso diario de un servicio que, desde hace tiempo, acumula el mismo diagnóstico: hay momentos en los que la oferta no alcanza la demanda.Después de 20 años sin nuevas licencias, el Ayuntamiento ha decidido abrir una convocatoria que permitirá incorporar 15 taxis en una primera fase y ampliar progresivamente la flota en los próximos años si las condiciones siguen siendo favorables. La medida llega respaldada por un estudio técnico sobre la movilidad en la ciudad y ha reabierto un debate que no encuentra una única respuesta ni siquiera entre quienes comparten profesión.Porque mientras algunos conductores consideran que la ampliación llega tarde y ayudará a mejorar el servicio, otros miran con preocupación el futuro de un sector que depende directamente del volumen de carreras. A esa discusión se suma la opinión de quienes utilizan el taxi con frecuencia y que, en muchos casos, aseguran haber esperado demasiado tiempo para encontrar un vehículo disponible.José María Morales, taxista en Jerez.-MANU GARCÍAAlivio para el usuario y el miedo a repartir menos trabajoJosé María Morales lleva 28 años trabajando con su licencia. Es propietario y desarrolla la actividad en solitario, una circunstancia que condiciona también su visión sobre el anuncio. No rechaza de plano la incorporación de nuevos taxis, aunque recuerda que la situación económica puede cambiar de un año para otro y que ese escenario también debe tenerse en cuenta."Si llega una crisis, que es lo más normal, será peor si hay 200 taxis que si hay 178", resume. Para él, el volumen de licencias no solo depende de la demanda actual, sino también de la capacidad del sector para mantener la rentabilidad cuando la actividad disminuye. "Si en una parada hay 20 coches y hago una carrera cada hora de cuatro euros, así no se gana dinero", explica para ilustrar cómo un exceso de vehículos también puede perjudicar a quienes ya trabajan.Morales reconoce, sin embargo, que existen momentos del año en los que sí aprecia falta de taxis. No limita esa necesidad únicamente al verano o a los grandes acontecimientos de la ciudad, sino que señala que depende mucho de las épocas de mayor movimiento. También entiende que muchos asalariados esperen con interés esta convocatoria. "El que lleva treinta años trabajando quiere su licencia. Es lógico", afirma.Usuarios bajando de un taxi en Jerez.-MANU GARCÍA"Era necesario"Muy distinta es la valoración de Juan Luis Corrales, que acumula 29 años en el sector. En su opinión, la ampliación no solo está justificada, sino que llega con retraso después de dos décadas sin nuevas autorizaciones."Lo normal es que la gente no tenga que esperar 20 minutos un taxi", sostiene. Según explica, las franjas de mayor presión comienzan a partir del mediodía, coincidiendo con las salidas de colegios, los desplazamientos laborales y el incremento de actividad comercial. A ello se suman las noches de los fines de semana, cuando la demanda vuelve a dispararse.Corrales considera que quienes llevan muchos años trabajando han podido comprobar esa evolución y entiende que el crecimiento de la ciudad exige adaptar también el servicio. "Los que llevamos tanto tiempo aquí vemos correcto que se den licencias", asegura.También comparte la idea de impulsar nuevos canales tecnológicos para pedir un vehículo, aunque admite que todavía muchos usuarios siguen recurriendo a la llamada telefónica. "Hay gente que ya utiliza el WhatsApp de Teletaxi, pero todavía hay muchos que no saben que existe", apunta.taxiAlejandro García, presidente de Teletaxi en Jerez.-MANU GARCÍALa visión del sectorEl presidente de Teletaxi Jerez, Alejandro García, defiende que la decisión no responde a una medida improvisada. Explica que el Ayuntamiento y el sector llevan alrededor de un año trabajando sobre un estudio que analizaba con detalle la realidad del servicio antes de fijar un número de nuevas licencias."Lo importante era contar con un informe profesional que reflejara la situación real del taxi", señala. Ese documento plantea una incorporación progresiva de vehículos y fija un horizonte que, incluso en un escenario económico favorable, no superaría las 200 licencias en los próximos años.García recuerda además que no hace tanto tiempo el problema era justamente el contrario. "Hace tres años teníamos turnos de descanso al 50% de la flota los fines de semana porque no había trabajo suficiente", explica. A su juicio, habría sido un error tomar una decisión de este tipo sin esperar a comprobar la evolución de la economía, la recuperación de la actividad en la ciudad o incluso la mejora del transporte urbano. "Ahora sí era el momento de hacerlo", sostiene.Un usuario de taxi, recién bajado del vehículo en la Alameda Cristina.-MANU GARCÍAMenos espera y un servicio más ágilMientras el sector debate cuál debe ser el tamaño de la flota, quienes utilizan el taxi con frecuencia tienen una preocupación mucho más inmediata: cuánto tardará en aparecer un coche cuando lo necesitan. En la Alameda Cristina, donde a lo largo de la mañana los vehículos entran y salen casi sin descanso, la mayoría de usuarios consultados coincide en que ampliar las licencias puede contribuir a reducir esas esperas, especialmente en las horas de mayor demanda.Uno de ellos utiliza el taxi de forma habitual y asegura que el precio del servicio en la ciudad le parece razonable. Aunque ese día apenas tuvo que esperar porque encontró un vehículo disponible al salir de casa, recuerda otras ocasiones muy distintas. "He llegado a esperar 20 minutos. Incluso he llamado a la centralita para preguntar qué pasaba porque veía que el taxi no llegaba". Para él, la incorporación de nuevos coches es una medida necesaria. "Tenían que haber puesto incluso más. Cuantos más haya, mejor para el usuario".Pilar se monta en un taxi tras hablar con lavozdelsur.es.-MANU GARCÍAUna opinión similar expresa Belén González Gamero, que reconoce haber vivido esperas aún mayores. "Sobre todo cuando hay bodas y en fines de semana. He llegado a estar más de media hora esperando". A su juicio, el crecimiento de la ciudad y el aumento de desplazamientos hacen necesario reforzar el servicio para evitar que esos retrasos se repitan.Pilar, otra usuaria habitual, ofrece un matiz distinto. Habitualmente solicita el taxi por teléfono y asegura que, cuando reserva el servicio, suele llegar con rapidez. Sin embargo, también aprecia que existen momentos del día especialmente complicados. "Al mediodía sí se nota que están un poco justos. Puedes esperar 10 o 15 minutos". La tecnología, otro reto pendiente para el taxiLa ampliación de las licencias no es la única medida que acompaña al estudio sobre el servicio. El informe también plantea avanzar en el uso de herramientas tecnológicas para reducir uno de los problemas que más quejas genera entre los usuarios: la saturación de la centralita en determinadas franjas horarias.Desde Teletaxi recuerdan que buena parte de los clientes continúa solicitando el vehículo mediante una llamada telefónica, a pesar de que existen otras alternativas ya operativas. Alejandro García explica que alrededor del 65% de los servicios todavía se piden por esa vía, un porcentaje que provoca colapsos cuando coinciden numerosas peticiones.Para aliviar esa situación, la cooperativa ha desarrollado un canal de atención mediante WhatsApp apoyado en inteligencia artificial, que permite solicitar un taxi, hacer reservas e interactuar automáticamente sin necesidad de esperar a que un operador atienda la llamada. "Funciona perfectamente. Es como si te atendiera una persona porque está programado para responder a las necesidades del usuario", afirma García.Jerez ampliará las licencias de los taxis tras realizar un meticuloso estudio,-MANU GARCÍAMejorar el servicio y proteger el trabajoLa ampliación de las licencias deja una conclusión compartida por casi todos los protagonistas de este debate: el taxi atraviesa un momento distinto al de hace apenas unos años. La ciudad ha incrementado su actividad, recibe más visitantes y concentra cada vez más desplazamientos en determinadas franjas del día, lo que obliga a replantear un modelo que llevaba dos décadas sin cambios.Sin embargo, ese consenso desaparece cuando la conversación gira hacia el número de vehículos que debe haber en las calles. Para quienes viven exclusivamente de una licencia, cada taxi nuevo supone repartir un trabajo que ya consideran muy competitivo. Para otros profesionales, en cambio, el crecimiento resulta inevitable si se quiere ofrecer un servicio capaz de responder a la demanda actual.La imagen de la Alameda Cristina resume bien ese equilibrio. Durante la mañana apenas hay tiempo para que un taxi permanezca parado antes de recoger a un nuevo pasajero. Hay instantes en los que no queda ninguno disponible y otros en los que coinciden varios vehículos esperando cliente. Será la evolución de la demanda la que determine si ese refuerzo resulta suficiente o si, por el contrario, la ciudad necesita seguir aumentando su flota. Mientras tanto, taxistas y usuarios observan la misma decisión desde perspectivas distintas, aunque con un objetivo común: que pedir un taxi en Jerez deje de depender del reloj o de la suerte.