OpenAI ha presentado Jalapeño, su primer acelerador de inteligencia artificial diseñado a medida, con el que la empresa entra en el negocio del silicio. El objetivo que persigue es doble: abaratar el coste de ejecutar sus modelos de lenguaje y exprimir cada vatio de energía que consumen los centros de datos.El chip nace de una alianza con Broadcom y Celestica, y está pensado para una tarea concreta, la inferencia, que es el proceso por el que un modelo ya entrenado genera respuestas. Según OpenAI, las primeras pruebas internas apuntan a un rendimiento por vatio superior al de los aceleradores punteros de hoy, aunque los datos detallados llegarán más adelante.OpenAI baja al taller a fabricar su propio silicio Sam Altman, CEO de OpenAIOpenAI ya había dicho que diseñaría sus propios chips de IA para sostener una demanda que no para de crecer, y Jalapeño es la materialización de aquella hoja de ruta. La compañía que construye ChatGPT y Codex pasa ahora a fabricar el hardware que mueve sus propios productos.Hasta hace nada la empresa dependía de chips ajenos y llegó incluso a probar el silicio de Google como alternativa a NVIDIA para recortar la factura. Con Jalapeño da el salto al diseño propio de extremo a extremo, y las muestras de ingeniería ya corren cargas reales en el laboratorio, incluido el modelo GPT-5.3-Codex-Spark, a la frecuencia y el consumo previstos para producción.En lugar de adaptar una pieza polivalente a varios usos, OpenAI levantó la arquitectura alrededor de las exigencias de los modelos de lenguaje: cómputo, memoria, red y servicio. La empresa sostiene que el chip reduce el trasiego de datos y reparte mejor los recursos, mientras que Broadcom puso la implementación del silicio y su plataforma de red Tomahawk.Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, encuadra el chip dentro de un plan de infraestructura a largo plazo. "Jalapeño forma parte de nuestra estrategia de infraestructura integral para hacer el cómputo más abundante, lo que se traduce en una IA más rápida, fiable y asequible", señala. Richard Ho, al frente del programa de hardware, añade que las pruebas sitúan al acelerador cerca de los límites teóricos del hardware.Nueve meses del papel a la fábrica Hock Tan, CEO de BroadcomJalapeño pasó del diseño inicial al tape-out de fabricación en apenas nueve meses, lo que OpenAI describe como posiblemente el ciclo de desarrollo más rápido logrado para un semiconductor avanzado de alto rendimiento. Para agilizar el proceso, la empresa empleó sus propios modelos en partes del diseño.Detrás hubo un trabajo estrecho de codiseño entre ingenieros de OpenAI y de Broadcom, ajustando software y hardware a la vez. Hock Tan, presidente y consejero delegado de Broadcom, habla de un compromiso para escalar la infraestructura física que pedirá la IA en la próxima década, y deja claro que el acelerador es solo la primera pieza de una plataforma de varias generaciones.El despliegue está previsto en centros de datos a escala de gigavatio a partir de 2026, combinando los aceleradores de OpenAI con la red de Broadcom y la integración de sistemas de Celestica. Si las cuentas salen, esa mejora en la eficiencia de inferencia debería notarse en respuestas más rápidas en ChatGPT, costes operativos más bajos y un acceso más estable a los servicios conforme la demanda siga subiendo.