Luisa Méndez no pierde tiempo haciendo fotos en la cima. Cuando llega arriba, después de horas colgada de una pared o caminando entre roca y hielo, prefiere otra cosa: quedarse quieta y mirar. «Vivir el momento», dice ella. Porque para esta escaladora gallega la montaña nunca fue solo deporte o un desafío. Es el lugar donde aprendió a tomar decisiones, gestionar el miedo y convencerse de que casi todos los límites son negociables.Seguir leyendo....