La falla de San Andrés alcanza su mayor presión en 1.000 años y eleva el riesgo de un gran terremoto

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La falla de San Andrés vuelve a colocar a California frente a uno de sus grandes miedos: un gran terremoto que arrase sus ciudades. Un equipo de investigadores de la Universidad de Hawái en Mānoa ha calculado que la tensión acumulada en la falla de San Andrés y en la cercana falla de San Jacinto ha alcanzado, e incluso superado en algunos tramos, los niveles más altos registrados en los últimos 1.000 años.La Tierra lleva demasiado tiempo apretando sin soltar. Las placas tectónicas se mueven poco a poco, pero a veces quedan enganchadas entre sí. Cuando eso ocurre, la presión se acumula durante décadas o siglos. El problema llega cuando esa energía se libera de golpe. Eso es, básicamente, un terremoto, y uno grande si la presión resulta alta.California todavía no tiembla, pero acumula demasiada tensiónLa clave del estudio está en una zona llamada Cajon Pass, un punto de unión entre la falla de San Andrés y la de San Jacinto. Para los investigadores resulta una especie de “puerta sísmica”. A veces puede frenar una ruptura y evitar que pase de una falla a otra, pero en otras puede dejarla avanzar y permitir que ambas fallen en el mismo episodio.Precisamente ahí está la parte más preocupante. Si las dos fallas están sometidas a niveles de tensión parecidos, esa puerta puede abrirse en el peor momento. En ese escenario, no hablaríamos solo de un terremoto localizado, sino de una gran ruptura capaz de afectar a varias zonas densamente pobladas del sur de California. Entre las áreas señaladas aparecen Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella.Para llegar a esta conclusión, los científicos han utilizado modelos físicos por ordenador y una reconstrucción de 1.000 años de actividad sísmica. Eso sí, conviene dejar claro que este estudio no predice cuándo se producirá el próximo gran terremoto. La geología no funciona como una alarma del móvil. Lo que sí hace es mostrar que el sistema está muy cargado y que hay escenarios para los que California debería estar preparada.En definitiva, la falla de San Andrés no ha despertado de repente, pero tampoco está tranquila. Lleva más de 160 años sin una gran ruptura en algunos tramos importantes y la presión sigue ahí, acumulándose bajo tierra, sin hacer ruido. Por eso, este tipo de estudios resultan clave para actualizar mapas de riesgo, reforzar edificios, revisar infraestructuras y preparar planes de emergencia antes de que el terremoto pueda ocurrir.