Con unos precios algo más altos que el año pasado, alrededor del 4,7% más caros de media, y con un cliente internacional dispuesto a gastar también más que hace un año, porque busca un viaje más experiencial y más digitalizado, el sector turístico catalán afronta este verano con unas previsiones optimistas, gracias, en buena medida, a que se ha convertido en destino de muchos de los que han querido evitar los vuelos hacia Oriente Medio. La implantación del nuevo impuesto sobre los alojamientos turísticos de la Generalitat, en vigor en toda Catalunya desde el pasado 1 de abril, no ha actuado, por ahora, con el efecto disuasorio que tanto temían los hoteleros.Seguir leyendo....