Una 'esponja' de cáscaras de gamba y algas que absorbe 60 veces su peso en agua es la revolución ideada por investigadores de la Universidad de Sevilla para combatir la sequía en los campos.Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla (US) ha desarrollado un material hidroabsorbente biodegradable fabricado a partir de quitosano y alginato, dos compuestos naturales obtenidos de cáscaras de crustáceos y algas marinas. El resultado es un hidrogel que, una vez seco, se comporta como una esponja porosa, y que al hidratarse se transforma en una red gelificada capaz de absorber hasta 60 veces su propio peso en agua.El material es estable hasta los 40°C y supone una alternativa sostenible a los hidrogeles sintéticos derivados del petróleo"Es como fabricar una red microscópica, como una 'esponja seca'. Si la red es demasiado rígida, absorbe menos agua; si es demasiado débil, puede perder la forma. Nuestro reto ha sido encontrar una formulación que combine ambas características", explica la investigadora de la US Carmen María Granados.El trabajo, publicado en la revista científica Journal of Environmental Chemical Engineering y cofinanciado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y fondos europeos, plantea una alternativa sostenible a los hidrogeles sintéticos ya existentes en el mercado agrícola, muchos de los cuales proceden de derivados petroquímicos y presentan una degradación limitada en el entorno natural.Cáscaras de gamba, algas y calcio: la fórmula para retener agua sin contaminar el sueloEl proceso de fabricación del hidrogel parte de tres mezclas: una con quitosano puro, otra con alginato puro y una tercera con ambos componentes a partes iguales. Esta comparación permitió al equipo comprobar qué aportaba cada ingrediente y si la combinación de ambos lograba un material más equilibrado. El quitosano aporta resistencia estructural y el alginato elevada capacidad de absorción.Equipo de investigadores de la US que desarrolla el invento.- El papel del calcio es clave en el proceso: actúa como un "andamio molecular" que refuerza la estructura física del material y mejora su estabilidad. "Esto quiere decir que el hidrogel no se deshace cuando está hidratado y, al mismo tiempo, conserva una elevada capacidad para retener agua", explica Granados. El material resultante es húmedo, flexible y con una textura similar a la gelatina.Los resultados mostraron que la mezcla de quitosano y alginato a partes iguales era la más equilibrada, con una capacidad de absorción de entre 40 y 60 veces su propio peso en agua según el tiempo de fabricación. Además, el material conservó su estabilidad hasta los 40°C, una temperatura elevada para un suelo agrícola, lo que indica que podría mantener su estructura incluso en condiciones de calor extremo.La aplicación más inmediata del hidrogel es actuar como una pequeña reserva de humedad en el suelo: absorbe agua durante el riego o la lluvia y la libera progresivamente cuando el suelo se seca, combatiendo la pérdida de humedad en periodos de sequía. Pero el equipo ya trabaja en un paso más ambicioso: cargar el material con fertilizantes y micronutrientes naturales para liberarlos de forma gradual en el suelo, lo que podría reducir el uso de productos agroquímicos.