Las personas cada vez piensan menos por sí mismas. Digamos, incluso, que se trata de algo ridículo, porque resulta muy cómodo culpar a los políticos de la polarización. Nos salva y nos permite conservar una superioridad moral. Ellos mienten, ellos manipulan, ellos nos enfrentan y nosotros, pobres indefensos, simplemente padecemos sus estrategias. Y la cosa no es así. Un político hace política. Busca apoyos, moviliza emociones, exagera las diferencias y simplifica de manera excepcional los problemas complejos. Esto no es nuevo. La diferencia de hoy es que las personas compran y comparten ese discurso sin hacer el más mínimo esfuerzo por cuestionarlo. Entonces, la culpa ya no es de los políticos sino nuestra, porque la polarización no se sostiene desde... Ver Más