Ingenieros de Columbia University desarrollaron un sistema de “metabolismo robótico” basado en módulos Truss Link, piezas magnéticas capaces de ensamblarse, separarse y formar estructuras más complejas. El robot puede incorporar partes de su entorno o de otros robots para crecer, reemplazar componentes dañados y mejorar su movilidad, un paso inquietante hacia máquinas físicamente más autónomas.