Las empresas de IA están intentando meter mano en las elecciones: este es el motivo

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El desembarco de los imperios de la IA en la política estadounidense no es nuevo, pero la escala de su implicación en los comicios de 2026 ha alcanzado cotas inéditas. Detrás de los nombres genéricos de los super PACs (Comité de Acción Política Independiente,  un tipo de organización estadounidense que puede recaudar y gastar dinero para influir en las elecciones), como American Mission o Jobs and Democracy, se esconden las dos grandes rivales de la inteligencia artificial generativa: OpenAI, creadora de ChatGPT, y Anthropic, la firma detrás de Claude.Lo que está en juego para estas compañías (de forma implicita) es el diseño de las leyes que dictarán cómo se desarrolla y comercializa una tecnología que ya está transformando a la economía global. Con billones de dólares en juego, estas empresas han decidido no dejar la regulación en manos de la "casualidad" electoral. @justinbuilds.mov Anthropic and OpenAI turned the midterm elections into their own proxy wars original sound - justinbuilds.mov El arsenal millonario que ya ha cambiado el tablero electoralLas cifras del gasto político de la industria de la IA son abrumadoras y superan con creces lo que los propios candidatos pueden recaudar.Según datos de OpenSecrets, los super PACs vinculados a la inteligencia artificial han desembolsado más de 43 millones de dólares en las carreras por el Congreso en lo que va de año. Esta cifra, que según el diario Los Angeles Times supera los 37 millones hasta la fecha, se espera que se dispare de cara a las elecciones de noviembre, especialmente cuando las compañías del sector completen sus previstas salidas a bolsa y dispongan de miles de millones adicionales.La magnitud del gasto ha sido tal que en algunas contiendas primarias, como la de Montana, los grupos apoyados por OpenAI invirtieron cerca de 900.000 dólares en anuncios para impulsar al rival de un candidato "grassroots", quien reconoció sin ambages en una pieza publicada por Los Angeles Times que "no había manera de que, como alguien de base, pudiera competir con esa cantidad de dinero. Me aplastaron".El exejecutivo de Google Adam Kovacevich resume en el mismo artículo el cambio de actitud: las empresas de tecnología emergente se sienten cada vez más "cómodas usando su poder para lograr un objetivo político".La estrategia de jugar a dos bandas para acorralar a los disidentesLa clave de esta ofensiva financiera reside en una estrategia tan cínica como efectiva: financiar a candidatos de ambos partidos.Tal y como informa la NBC, OpenAI, a través de su red de super PACs, apoya a los republicanos con American Mission y a los demócratas con Think Big. Anthropic hace lo propio con Jobs and Democracy PAC para los demócratas y Defending Our Values para los republicanos.El objetivo no es tanto inclinar la balanza hacia un lado como eliminar del tablero a aquellos políticos que puedan abanderar propuestas incómodas, como una regulación estricta o la limitación de los centros de datos.El mensaje que se envía a los aspirantes a un escaño es claro: alinéate con la visión de la industria o prepárate para ser barrido por una avalancha de dinero en tu contra. La lucha interna entre OpenAI, que aboga por una regulación exclusivamente federal, y Anthropic, que apoya normativas estatales más estrictas, se libra ahora en los distritos electorales de todo el país, les guste o no a los votantes.