De la Fuente tenía un plan... y empieza a salirle

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A Luis de la Fuente se le discutió mucho en Chattanooga. El pobre empate ante Cabo Verde encendió las alarmas y abrió una discusión en el cuartel general de España en Tennessee sobre la conveniencia o no de acudir a un gran torneo con futbolistas recién salidos de lesiones o con escaso ritmo competitivo. Era una crítica comprensible tras el decepcionante duelo frente a los representantes del archipiélago africano. El seleccionador siempre ha pedido calma. «Los jugadores lo leen todo y están muy picados por las críticas», advirtió horas antes de medirse a Arabia. A él, añadió, no le escuecen porque asegura no leer nada, lo que según las fuentes consultadas no es tan así. «Eso me permite saludar a gente que igual me ha puesto a parir», dijo en una entrevista con este periódico. De la Fuente era el más tranquilo. Llegó a Estados Unidos con un plan, lo mantuvo pese a las turbulencias. Y el tiempo empieza a darle la razón. Este Mundial no se parece a ninguno de los anteriores. Es más largo, más exigente por las distancias a recorrer, la altitud de México, el calor y la humedad y más peligroso porque hay más favoritos que nunca. Los semifinalistas disputarán ocho partidos y entre el estreno y una hipotética final para la selección transcurrirán 34 días. Una eternidad en términos futbolísticos. Tiempo suficiente para recuperar futbolistas y afinar estados de forma. El seleccionador hizo sus cuentas antes de dar la lista de convocados el 25 de mayo y decidió apostar por el talento antes que por tener a todos a cien en el arranque del torneo. No era una decisión menor. La cuestión afecta a varios de los pilares de su proyecto. Esta es una selección de extremos (así ganó la Eurocopa) y los dos titulares, Lamine Yamal y Nico Williams, recibieron el alta médica apenas unos días antes del debut. Uno de sus posibles relevos, el ya jugador del Liverpool Víctor Muñoz, llegó lesionado, ha recaído y aún no está disponible. Además, Mikel Merino llegaba tras un amplio periodo de baja mientras Rodri y Gavi venían de temporadas castigadas por las lesiones, hasta el punto de que durante meses llegó a ponerse en duda su presencia en el campeonato. De la Fuente entendió que el riesgo merecía la pena. Días antes de la goleada a Arabia Saudí, el seleccionador defendió ante este periódico su postura con la convicción de quien cree en sus decisiones. En cuanto fue cuestionado por el asunto puso sobre la mesa el caso de Dani Olmo en 2024 en Alemania. «Simplemente creo que es un poco refrescar la memoria. Nadie cuestiona cuando en la Eurocopa llevamos a Dani Olmo con un problema en el sóleo que estaba para no poder jugar, se recuperó, fue máximo goleador de la Eurocopa, nos metió el centro del gol a Alemania en el minuto 119 y luego salvó el gol debajo de la portería en la final. Eso no lo recuerda nadie. Pues ya está todo dicho», zanjó. Por ahora, los primeros síntomas son alentadores. Lamine Yamal volvió a sentirse estrella. Su mera presencia hundió metros a la defensa saudí. El efecto intimidatorio que provoca es patrimonio de las grandes estrellas. Participó menos minutos de los que habría disputado en un partido apretado, pero dejó señales inequívocas de recuperación. El propio seleccionador admitió después que, con un marcador menos favorable, habría permanecido más tiempo sobre el césped. El barcelonista «terminó contento», sin molestias y con la sensación de estar de vuelta. Ante Uruguay está para noventa minutos. Al seleccionador se le añadió un problema médico de última hora. Mikel Oyarzabal sufrió problemas en una rodilla que le tuvo en duda hasta el último momento. «La noche anterior al partido me dijo 'estoy listo'», reveló el seleccionador tras la goleada. Pese a que no tocó el balón en los primeros treinta minutos del debut, el riojano mantuvo su apuesta por él. Aquí acertó también de pleno. El eibarrés firmó dos goles y una asistencia en 24 minutos. El riojano lo retiró en el descanso para no arriesgar. El realista ya había cumplido con creces su misión. El partido de Rodri fue una demostración de autoridad. El madrileño del City volvió a ser sostén y brújula de La Roja tras ser muy discutido ante Cabo Verde. De la Fuente fue rotundo. «Rodrigo (como le llama) es el mejor jugador del mundo y, aún al 50 por ciento, es mucho mejor que la mayoría de los mediocampistas». Los números acompañan la sensación visual. Ante Arabia intentó 119 pases y completó 113. Son registros de dominio absoluto de su parcela. Mikel Merino había dejado inquietud ante Cabo Verde tras retirarse con una ligera cojera y ausentarse del entrenamiento posterior. Frente a Arabia jugó media hora y dejó una impresión mucho más sólida. Filtró un gran pase y fue probablemente el más útil de los revulsivos. Su papel está claro: ofrecer llegada, remate y soluciones cuando los partidos se atasquen. Parece preparado para ello. Quedan, eso sí, tareas pendientes. Nico Williams parece aún lejos de su mejor versión. El seleccionador dijo tras acabar el partido ante Arabia que está en perfectas condiciones, pero desde el cuartel general de España se desliza que no aún hay que esperar para verle noventa minutos en plenitud. El buen rendimiento de Álex Baena en la banda izquierda coloca al seleccionador ante la duda de qué hacer con esa posición. Gavi fue titular como extremo ante Cabo Verde, pero no tuvo ningún minuto ante Arabia. Su condición es la de suplente, pero el seleccionador está convencido de que es un jugador que va a aportar mucho desde este rol porque en plenitud aporta energía y agresividad.