La Ocean Observatories Initiative lleva más de una década midiendo el océano con cientos de sensores repartidos entre el Atlántico y el Pacífico. La administración Trump quiso desmantelar buena parte de esa red, clave para estudiar olas de calor marinas, circulación oceánica y ecosistemas profundos. Ahora el plan quedó frenado, pero la alarma sigue encendida.