The Amazing Spider-Man n.º 700, camino al nº 1000

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Edición original: The Amazing Spider-Man vol.1 #700 (Marvel Comics, 2012)Guion: Dan Slott, J.M. DeMatteis y Jen Van Meter.Dibujo: Humberto Ramos, Giuseppe Camuncoli y Stephanie Buscema.Entintado: Victor Olazaba y Sal Buscema.Color: Edgar Delgado, Antonio Fabela y Stephanie Buscema.Formato: Grapa.«I’ll be a better Spider-Man than you ever were. From this day forth, I shall become the Superior Spider-Man»Un hito a contrarrelojSi el número 600 supuso un cambio en la frecuencia con la que alcanzamos estos hitos, el #700 es la prueba de que ese cambio había llegado para quedarse. Apenas tres años separan ambos números, frente a los siete que mediaron entre el #500 y el #600. Brand New Day y su ritmo de tres números mensuales habían comprimido el tiempo editorial de una forma que todavía hoy resulta difícil de asimilar. Lo que antes era una espera generacional se había convertido en una carrera.El contexto de diciembre de 2012 era peculiar. Marvel llevaba años con su política de relanzamientos constantes, pero The Amazing Spider-Man era una de las pocas series que mantenía su numeración original desde 1963. Casi medio siglo de historia ininterrumpida. El simple hecho de llegar al #700 merecía celebración, y Marvel lo sabía: 104 páginas de grapa, el formato instaurado en el #600, con historia principal extendida y un puñado de historias de soporte. El sacacuartos de rigor, pero también el escaparate perfecto para algo más ambicioso.Lo que los lectores no esperaban era que esa celebración se convirtiera en un funeral.El camino hacia el 700Desde el número 600 han pasado apenas tres años en tiempo real, pero editorialmente han sido muchos más. Dan Slott, que ya asomaba en aquel número como uno de los escritores del turno rotatorio de Brand New Day, ha consolidado su posición como voz dominante de la cabecera. Su etapa ha sido ambiciosa y no exenta de polémica: Spider-Island, donde toda Manhattan adquirió poderes arácnidos, y Ends of the Earth, la última gran conspiración de un Doctor Octopus moribundo, establecieron las bases narrativas para lo que vendría. Slott llevaba años construyendo algo, y en el #700 ese algo por fin explota.Pero antes de Slott hay que hablar de la herida que todavía no había cicatrizado: One More Day (2007), el pacto con Mefisto que borró el matrimonio de Peter y Mary Jane de la continuidad. La decisión de Joe Quesada y J. Michael Straczynski dividió a la comunidad de forma dramática, y muchos de los que juraron no volver a leer The Amazing Spider-Man tras aquel mefistazo acabarían encontrándose con una sorpresa aún mayor en el 700. La ironía tiene su propia justicia poética.El último plan de Otto OctaviusThe Amazing Spider-Man #700 fue la culminación del arco Dying Wish (El último deseo), que comenzó en el número 698. El guion fue de Dan Slott, con dibujo de Humberto Ramos, entintado de Victor Olazaba y color de Edgar Delgado.La premisa fue tan audaz como perturbadora: el Doctor Otto Octavius, moribundo por años de degeneración física causada por sus propios experimentos y las innumerables batallas contra Spiderman, logró lo imposible mediante tecnología desarrollada a lo largo de décadas. Intercambió su mente con la de Peter Parker. Cuando el número 698 reveló esta verdad con una doble página que dejaba sin respiración, internet estalló. Pero todavía faltaban tres números para el desenlace, tres números en los que Peter Parker, atrapado en el cuerpo degenerado de su enemigo, intentaría desesperadamente recuperar su vida.El número 700 abrió con Otto disfrutando de los beneficios de ser Peter Parker. Tenía sus recuerdos, sus habilidades, su vida, y decidió que podía mejorarla. La secuencia en la que intentó seducir a Mary Jane fue incómoda y brillante a partes iguales, mostrando cómo el ego y la arrogancia de Otto chocaban con las sutilezas de una personalidad que no era la suya. Mientras tanto, Peter, en el cuerpo deteriorado de su enemigo, reclutó a villanos como Hidroman, el Trampero y Escorpión en un intento desesperado de recuperar lo que es suyo. La ironía funcionó: Peter Parker, obligado a actuar como un villano, utilizó los métodos del Doctor Octopus para intentar salvar su propia vida.El dispositivo de soporte vital que mantenía vivo el cuerpo de Otto solo podía darle a Peter 700 minutos de vida. Un detalle meta-narrativo que no pasó desapercibido entonces y que sigue siendo un guiño tan descarado como efectivo.El clímax fue devastador. Peter falló. En sus últimos momentos, conectado mentalmente con Otto, le forzó a experimentar cada uno de sus recuerdos más dolorosos: la muerte del Tío Ben, la caída de Gwen Stacy, cada pérdida, cada fracaso, cada momento en que el peso de la responsabilidad casi lo aplastó. Y en ese torrente de memoria y emoción, Otto Octavius comprendió por primera vez qué significa realmente un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Peter Parker hizo lo que siempre ha hecho en sus peores momentos: intenta salvar a alguien. Incluso si ese alguien es el Doctor Octopus. Incluso si eso significa su propia muerte.Peter Parker murió en el cuerpo de Otto Octavius, sin que nadie supiera la verdad. Fue un final trágico, solitario e injusto. Exactamente el tipo de final que Spiderman siempre había temido, pero del que nunca había huido.Humberto Ramos: querido y odiado por muchosHumberto Ramos es un artista divisivo. Su estilo caricaturesco, con proporciones exageradas y anatomías que desafían la física, no es del gusto de todos. Pero en este número estuvo en su elemento. La expresividad de los rostros, la manera en que diferencia al Peter-Otto del Otto-Peter mediante lenguaje corporal y microexpresiones, es uno de los grandes aciertos del número. Sin esa distinción visual la premisa se derrumbaría, y Ramos la sostuvo con solvencia.Edgar Delgado al color ayudó a vender el tono sepulcral de los flashbacks. Los tonos sepia de los recuerdos contrastaron con los colores vibrantes del nuevo Spiderman, una disonancia visual que refuerza el tema narrativo sin necesidad de subrayarlo.El resto de las historiasPor otro lado, cabe destacar que el número también incluyó varias historias cortas que, como en el #600, funcionan con desigual fortuna.La más lograda fue Spider-Dreams, de J.M. DeMatteis con dibujos de Giuseppe Camuncoli y Sal Buscema, que presenta a un Peter Parker anciano intentando recordar sus aventuras para su bisnieto, mezclando eventos y personajes en una narrativa melancólica sobre la memoria y el legado. Es el contrapunto perfecto a la historia principal: mientras el Peter real muere joven, este Peter alternativo vive para ver sus cabellos grises. DeMatteis, que lleva décadas siendo uno de los escritores más sensibles del personaje, sabe exactamente qué teclas tocar.Date Night, de Jen Van Meter con dibujos de Stephanie Buscema, ofrece un momento tierno entre Peter y Mary Jane del pasado. Resulta inevitablemente melancólica sabiendo lo que ocurre en la historia principal, y esa melancolía le sienta bien. No es imprescindible, pero tampoco estorba.El resto del material de soporte cumple la función habitual de este tipo de números: celebrar la trayectoria del personaje con resultados dispares y justificar el precio de portada. La diferencia respecto al #600 es que aquí el peso emocional de la historia principal es tan grande que las historias cortas quedan inevitablemente a su sombra, algo que no ocurría con la propuesta más coral de Slott en aquel número.Cuando los fans ardieron en rabiaLa reacción fue inmediata y virulenta. Dan Slott recibió amenazas de muerte en redes sociales. Fans furiosos juraron no volver a leer ningún cómic Spiderman. Tiendas de cómics reportaron tanto ventas récord como devoluciones masivas. La comunidad se dividió entre quienes celebraban la audacia narrativa y quienes la consideraban una traición imperdonable.No era la primera vez que Marvel mataba al personaje. En Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis había hecho exactamente eso dos años antes, dando paso a Miles Morales. Pero aquello era el universo Ultimate, una línea alternativa. Esto era la continuidad principal y muchos lo sintieron personal… permanente.Por supuesto, no lo fue. Peter Parker regresaría en Superior Spider-Man #31, apenas año y medio después. Pero ese no es el quid de la cuestión. El punto clave fue que en diciembre de 2012 Slott tuvo el valor, o la temeridad según se mire, de matar al protagonista de la serie más longeva de Marvel. Y que contra todo pronóstico, lo que vino después, Superior Spider-Man, fue un éxito crítico y comercial que exploró con inteligencia qué hace a Peter Parker especial precisamente a través de su ausencia. Paradójicamente, matar a Peter Parker sirvió para demostrar por qué Peter Parker es insustituible.¿Fue una buena decisión?The Amazing Spider-Man #700 fue un cómic imposible de ignorar. Fue audaz hasta la temeridad, emocionalmente devastador en su mayor parte, y ocasionalmente torpe en otras. Slott intentó hacer demasiado en un solo número: cerrar 50 años de historia, establecer un nuevo status quo, justificar el cambio y emocionar al lector. En gran medida lo consiguió, aunque no sin tropiezos.No es The Amazing Spider-Man #300, ni #500. Pero es innegablemente importante, pues fue un número que generó conversaciones y debates, y que se recordará como el momento en el que Marvel realmente se atrevió a matar a Peter Parker.Los que ya tenemos algunos años recordamos el shock que fue leer este número por primera vez. El debate en los foros, las teorías sobre si Peter regresaría y cómo lo haría, la incertidumbre sobre si Marvel se atrevería a mantener el cambio, si Dock Ock estaba destrozando el manto de Spiderman o lo estaba mejorando o era una buena versión… Revisitarlo hoy, sabiendo que Peter vuelve, le quita parte del impacto, pero en su momento representó un salto al vacío sin red aparente. Y por esa audacia merece su lugar en esta serie de números emblemáticos camino al 1000.Nos vemos en el siguiente hito.