The Bear ha tenido un vertiginoso e intenso recorrido en el mundo de las series. En especial, porque desde su estreno en 2022, la producción marcó un hito que sorprendió. El de utilizar el espacio diminuto y destartalado de la cocina de un restaurante familiar para contar varias cosas a la vez. Por un lado, todo lo relativo a la vida de Carmy Berzatto (Jeremy Allen White). Este es un cocinero de altos vuelos que debe afrontar el reto de evitar la quiebra del negocio familiar. Todo después del suicidio de Mikey (Jon Bernthal) y el caos financiero del local.Pero además, la serie de Christopher Storer tomó la decisión de utilizar ese sentido de la urgencia, el estrés y la presión por el éxito para narrar algo más. Y esa fue la manera en que la familia Berzatto al completo encaraba el duelo por la muerte del hijo muerto y, además, sus propios conflictos generacionales. Por lo que en The Bear, un plato nunca era un plato, ni tampoco un servicio de cocina, solo una combinación formidable de sabores. También era una metáfora sobre la necesidad de sobrevivir al sufrimiento. A la vez, de entender la magnitud de los propios errores y la forma de lidiar con el duelo. Todo con una brillante puesta en escena que apostó por una estética que exploró la naturaleza humana desde el acto primario de comer y triunfar sobre el dolor emocional.Por eso, la quinta y última temporada de The Bear no solo parece muy lejos de esa histórica primera entrega. En realidad, toda la serie se mueve hacia lugares distintos, y mucho de lo que resta calidad y solidez a los ocho capítulos de despedida es su irregularidad. Mientras la gran mayoría son el resumen de todos los temas que hicieron a la serie famosa, algunos son innecesario relleno. Unos pocos parecen solo complacer la idea de que, desde la temporada tres, la cocina dejó de ser una metáfora para convertirse en un objetivo único. Lo que, por supuesto, no tendría nada de malo de no ser porque la serie basó su éxito en ser algo más que un grupo de talentos tratando de deslumbrar el paladar de comensales exigentes.Disfruta de las mejores historias, en cualquier momento y en cualquier lugar. Series, películas y originales que no encontrarás en ninguna otra plataforma: clásicos de siempre y los últimos estrenos. Más económico que nunca con el nuevo plan con anuncios.Más informaciónConsejo ofrecido por Disney+A la mañana siguiente del conflictoComo ya es habitual, la quinta temporada comienza de manera abrupta y dramática justo la mañana después de un evento sísmico para el restaurante. Carmy Berzatto, abrumado por la implacable presión psicológica y sus traumas personales, toma la drástica decisión de abandonar la industria gastronómica por completo. Al menos, dar un paso atrás y confiar en The Bear, su trabajo de años, a sus fieles empleados. Hacerlo, además, con la confianza de que, por contradictorio que parezca, es la única forma de salvar el local. Ahora bien, el problema de la última temporada de The Bear radica directamente en que la serie navega entre dos aguas. Eso, al intentar equilibrar la carga de tener que responder todos sus conflictos (y no lo hace) y dar un final apropiado a la historia. Pero en medio de esas dos exigencias, está el hecho de que la cuarta temporada tuvo mucho de final emocional. Por lo que esta conclusión parece más un añadido que se agradece, pero no es en absoluto necesario. The Bear, que comenzó usando la presión de la cocina para simbolizar la ebullición de las emociones humanas, ahora solo es el despliegue de la habilidad de sus personajes. Y resulta curioso que una serie que jamás se trató en realidad sobre la cocina, ahora dependa tanto de cristalizar las ambiciones del equipo para triunfar. Mucho de lo blanda y deslucida que resulta la última entrega es que la serie parece directamente descafeinada y desgastada sobre el poder de su historia. Mucho más, porque buena parte de la carga emocional (que antes se analizaba con un sentido magistral de la tensión) se ha perdido. Como cierre, la quinta entrega de The Bear parece más un epílogo sobre qué ocurrió después de los eventos de la cuarta, más que una conclusión. Un giro curioso que hace que una producción que basó su éxito en su capacidad para utilizar un ritmo frenético que escondía algo más, perdiera justo esa tensión desordenada y emotiva que la identificaba. Problemas van y vienen en ‘The Bear’ Siendo que el núcleo de temporada es la decisión de Carmy, todo gira alrededor de eso exclusivamente. Por lo que hay una cierta tensión en esa dependencia de un solo elemento. Ante esta inesperada deserción del chef principal, el peso de mantener a flote el establecimiento recae directamente sobre los hombros de sus ahora nuevos socios. Sydney Adamu, Richie Jerimovich (Ebon Moss-Bachrach) y Sugar Berzatto (Abby Elliott), todos enfrentando una carrera contra reloj. ¿El objetivo? Lidiar con una alarmante falta de presupuesto, la amenaza inminente de una venta forzosa del edificio y complicaciones operativas severas. Pero aunque es una premisa interesante y todos los actores logran sostener la idea del cambio de guardia (que en realidad no es tanto), no resulta creíble. The Bear pierde el pulso al profundizar en esa perspectiva, tratando de abarcar demasiado en poco tiempo. Mucho más porque la trama intenta crear la sensación de que, para salvar el proyecto familiar, habrá una gran y única oportunidad. Pero tiene tan poco tiempo para analizar cómo todo el mosaico de personajes y situaciones encaja entre sí, que resulta insatisfactorio. También, torpe y sin la cuidadosa percepción acerca de una historia coral que hasta ahora definió a la serie. A lo que habría que añadir que el guion juega con la idea de desastre inevitable, completando todo lo anterior con una tormenta de proporciones bíblicas. Poco a poco, la serie parece profundizar de forma un tanto accidentada con la idea de luchar como un acuerdo entre personajes por completo distintos. Cuando esta visión funciona bien, The Bear rinde tributo a su extraordinaria temporada. Cuando no, parece una copia obvia y superficial de su premisa más conocida. ‘The Bear’ hace más intensa su fórmula, pero sin corazón Con toda seguridad, uno de los grandes problemas de la temporada final de The Bear es que deja mucho en el tintero sin resolver. O, por el contrario, cuando lo hace, la sensación es insatisfactoria e incompleta. Como se recordará, para el final de la temporada cuatro, todo apuntaba a que el restaurante titular se encontraba al borde del desastre financiero. También, con el equipo poniendo todo su esfuerzo en evitarlo. Pero en medio de la presión de lograr sacar adelante un proyecto en conjunto, comenzaron a ocurrir varias cosas a la vez. A un extremo que Sydney Adamu (Ayo Edebiri) ponderara de manera directa sus opciones más allá de ser sous-chef bajo el mando de Carmy. Una decisión que la trama dejó entrever desde la segunda temporada, pero que en la cuarta fue más que obvio que era inevitable. No obstante, el problema radica en que el personaje comenzó a perder su capacidad para ser complejo en sus luces y sombras. O, lo que es lo mismo, tener que hacer equilibrio entre su ambición y analizar sus opciones a futuro en una cocina en que tuviera control total. Para la quinta temporada, Sydney debe tomar la decisión (y la toma), pero no es ni tan espectacular, emotiva y contundente como podría esperarse.De hecho, la gran sensación que deja sobre el personaje la quinta temporada de The Bear es que Sydney se queda a medias en todo lo que podía ofrecer. No tanto por falta de resolución como por lo apresurado que resulta su arco y lo insatisfactorio que resulta la fórmula en el argumento, logra plantear su evolución. Siendo que Sydney siempre representó el futuro de The Bear, se echa de menos que el guion tuviera poco interés en mostrar todo el sentido de su inconformidad. También, de su necesidad de ser apreciada no solo como un brazo confiable de Carmy, sino como una respuesta a la debacle de The Bear.Un final agridulce para una serie histórica Más allá de la búsqueda de su lugar en el mundo, marcar un objetivo y hasta la ansiada estrella Michelin, Sydney era el centro de la cocina del restaurante como núcleo emotivo. Algo que las apresuradas decisiones de la quinta temporada pasan por alto y que transforman toda su trama en una carrera contra el tiempo. Pero sin añadir la angustiosa necesidad de redención, amor y propósito que hicieron inolvidables las dos primeras entregas. A la vez, ese músculo conmovedor que había convertido a The Bear en un suceso de audiencia y crítica. Al contrario, la quinta temporada parece un apéndice (necesario pero sin mucho piso sobre el cual sostenerse) de una premisa que se erosionó con rapidez. Una despedida para Carmy BerzattoPor supuesto, The Bear siempre ha sido una reflexión sobre el sentido de la ambición, el esfuerzo y el talento. Y su protagonista fue la encarnación de cada una de esas cosas. Por eso, se echa un poco de menos que la serie analice mejor su evolución hacia el hombre capaz de, finalmente, dejar el control en manos de su equipo. Para su temporada final, The Bear brinda una redención más cercana a una evolución sutil y amable. Más que a una mirada realmente dura a los elementos de su personaje más emblemático.Por supuesto, el último capítulo, titulado "The Original Beef of Chicagoland", hará llorar a los incondicionales de la serie. Y recordará el motivo por el que The Bear es, quizás, una producción que se recordará más por sus puntos altos que por los bajos. Con todo, no parece suficiente. Y quizás lo que más se eche en falta sea que The Bear parece traicionarse a sí misma para su despedida. Un giro duro de aceptar para una obra que se distinguió, justamente, por su fidelidad al enorme corazón de su historia. Seguir leyendo: La última temporada de ‘The Bear’ (★★★☆☆) es una despedida agridulce y de inferior calidad