No hay revolución real sin revolución mental

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En un artículo publicado hace poco por este periódico (Necesitamos una Unión dentro de la Unión), Josep Borrell, Guy Verhofstadt y otros políticos europeos proponían una reforma política para avanzar hacia una Europa federal. Aplausos sin reservas. Una Europa unida —una Europa federal, capaz de combinar la unidad política con la pluralidad lingüística, cultural e identitaria— es la única utopía razonable que hemos inventado los europeos, el gran proyecto político del siglo XXI y la gran esperanza para el futuro de la democracia en el mundo. Cuando un servidor decía estas cosas hace 20 o 25 años, lo trataban de soñador, pero hoy incluso un tipo tan práctico como Mario Draghi —­expresidente de Italia y del Banco Central Europeo— aboga, con precavido pleonasmo, por un “federalismo pragmático”. Dicho esto, salta a la vista que, para fundar una Europa federal, no bastan reformas políticas, ni siquiera una revolución política: es necesaria, además, una revolución mental; en otras palabras: es imposible una Europa federal sin una mentalidad federal. Seguir leyendo