Edición original: Conan The Barbarian #1-5 (Marvel Comics, 1970 – 1971)Edición nacional/España: Biblioteca conan 1. Conan el Bárbaro 1 (Panini Cómics, 2025)Guion: Roy ThomasDibujo: Barry Windsor SmithEntintado: Dan Atkins, Sal Buscema, Frank Giacoia.Traductor:: Joan Josep Musarra, Gonzalo Quesada.Corrector: Francisco López y Bruno OriveRealización: Forja DigitalFormato: Rústica con solapas. 164 páginas. 13,95€La balada de Conan en un nuevo formato«Conan el Cimmerio»La línea Biblioteca de Panini lleva ya unos cuantos años entre nosotros publicando Marvel de forma cronológica, cada serie con unos materiales y una edición donde el gusto por ella de cada uno es subjetivo, pero lo que nos ocupa ahora es la Biblioteca no-Marvel, pero con una serie de la editorial.Conan el Bárbaro, de Robert E. Howard, ha ido por varias editoriales durante varias décadas, a día de hoy pertenece a Titan Comics y por ello estos cómics, aunque fueran de Marvel en los setenta, no pueden llamarse Biblioteca Marvel per se.¿Qué os voy a contar de Conan que ya no se haya contado o no se haya hablado múltiples veces de distintas formas y mejor que un servidor? La obra del malogrado tejano Robert E. Howard, que básicamente creó la llamada espada y brujería por sí mismo, es un pilar de la fantasía. A día de hoy el bárbaro es conocido mundialmente y un icono de la cultura pop por sus múltiples apariciones en diversos medios, pero una cosa es clara y es que sin estos cómics no sería hoy día la figura que es ni tendría tanta notoriedad.Hablamos de una serie que comenzó a editarse en 1970 y terminó en 1993 con doscientas setenta y cinco entregas, sin tener en cuenta su serie hermana, La espada salvaje, que duró hasta 1995 con doscientas treinta y cinco, y las distintas miniseries que tuvo a lo largo del tiempo hasta recaer en Dark Horse, volver a Marvel un corto periodo de tiempo y llegar a su actual nueva casa.En España en particular el personaje ha sido un auténtico maremoto de ventas, siempre con múltiples ediciones reeditando constantemente de manera desordenada muchísimas veces o con los colores cambiados y traducciones que no hacían justicia, pero era innegable el tirón del personaje y después de su paso por los omnibuses con la serie regular completada —10 tomos— no iban a ser menos y editarla en este formato.En este primer tomo tenemos los cinco primeros números de la serie regular, en línea con los seis habituales de cada Biblioteca y una cantidad inusual de extras de los que más tarde hablaré. El comienzo de dos décadas de cómics donde, por azares del destino y mucha perseverancia del mismo guionista, Thomas comenzaría una historia que le convertiría en leyenda y a un dibujante novato venido de los Países Bajos que no se ha prodigado mucho, pero todo lo que ha tocado es, sin duda, una obra de arte.Barry Smith —sin el Windsor de momento— no fue la primera opción para la serie, pero se escogió básicamente por su baja tarifa en comparación con Buscema, por ejemplo, quien luego haría suyo al personaje y sería imposible pensar en otro que no fuese él, y con razón.Compras de derechos, otros bárbaros inspirados en Conan sonando medio plagios ha habido y habrá siempre. Marvel hizo unos cuantos por si acaso no obtenía la licencia, pero al conseguirlo, ¿qué mejor que el original, verdad? A partir de aquí Thomas se dedicaría toda su larga vida creando una biografía en formato cómic de Conan, uniendo todas sus historias originales, las no canónicas y las recontadas para crear una odisea del personaje tan auténtica que es difícil no caer en sus redes.Comenzamos tan gran epopeya con La llegada de Conan, este siendo un joven que se une a la guerra contra sus rivales, los aesir, y como no, ya desde el comienzo Thomas da con las teclas que llevarán más o menos todas las historias del cimmerio hasta nuestros días con ligeros cambios. Peleas, mujeres, acero contra acero y la pericia de Conan salvándole y viviendo un día más. Junto a la visión de todo lo que será Conan en el futuro, sus logros, temores y pérdidas.Thomas empieza poco a poco a dar voz al personaje, a hacerse con él, pero al principio el que ya era un reputado guionista no puede evitar seguir imitando a Stan Lee con tantos cuadros de textos rimbombantes y demasiado explicativos que nos relatan lo que Barry está dibujando. Farragoso, por supuesto, pero de un tiempo a esta parte eso se dejará de lado y encontrará su propia voz, lo que hará a Conan único en parte. También es verdad que en ocasiones usa frases calcadas de la prosa de Howard, todo queda mucho mejor con un estilo más seco.Continuamos con las típicas aventuras de hombre contra monstruos esclavistas y deformes, una lucha sin cuartel donde todo es vida o muerte. La guarida de los hombres bestia, otro clásico, para inmediatamente pasar a ¡El ocaso del ceñudo dios gris!, donde Thomas por vez primera —no la última— nos trae una historia de Howard no protagonizada por Conan, pero sí pasada a los cómics, dando así más variedad al material que estaba editando, algo que hacía el propio Howard también. Hay historias que las protagonizaba Kull de Atlantis y al final era el propio Conan, o viceversa, el elegido.Llegamos a la cuarta y quizás una de las más famosas historias del personaje —la mejor para muchísimos, el cénit de la espada para quien escribe estas líneas—: ¡La torre del elefante!, múltiples veces adaptada y nunca pasará de moda ni faltarán adaptaciones, con Conan subiendo la torre de la ciudad de los ladrones, Zamora. Un auténtico hito donde Conan se encuentra en situaciones no usuales para un bárbaro como él, pero es inteligente, carismático, duro, sí, pero justo y cívico, más que la mayoría para ser alguien de «fuera». El capítulo más lisérgico por su propia historia y personajes. Aquí, dibujado por Windsor Smith, gana entero con esos diseños tan kirbyanos pero propios y angulosos, el acercamiento a sus rostros desconcertantes y ese elefante verde esclavizado.Historia del cómic.Terminamos el tomo con algo más ligerito después de la gran experiencia vivida: ¡La hija de Zukala!, donde las tornas se intercambian y es el monstruo con su aspecto desagradable el más humano y el propio ser humano el verdadero monstruo. Sí, el cliché aflora al cien por cien, pero si algo está perfectamente narrado y contado siempre va a funcionar, y es la máxima de Conan el Bárbaro para todas sus historias.Antes de cerrar con los extras hemos comentado el guion y cómo Thomas va evolucionando su escritura con el paso de los números. Está más cómodo y se permite disfrutar cambiando las narraciones, jugando con todo ello por la facilidad del cómic frente a la novela, pero respetando completamente la obra de Howard. En el dibujo, Barry Windsor Smith se le notan los mimbres de que será alguien importante. Está verde, sí, y tiene ciertos errores anatómicos, pero por su forma de dibujar los propios cuerpos y el movimiento no desentona para nada con lo que estamos viendo; sale airoso la mayoría de veces, aun con la total falta de fondos que en sus primeros números es abusiva, hasta que se acostumbra al ritmo mensual.Con un estilo puramente kirbyano, da un Conan que no es el canónicamente establecido en el conocimiento colectivo, pero refleja muy bien esa juventud y la diferencia de su actitud, la forma de narrar y cómo ver los rasgos de los personajes que diseña. Aun intentando encontrar su propia voz, ya notas que irá a algún sitio, igual que, por ejemplo, Allred.Una vez hablado en profundidad de las historietas, sus autores y la valoración, vamos con los extras. Este volumen tiene bastante cantidad. Primero, con el prólogo del editor de Marvel, Julián Clemente, donde repasa a Conan y la espada en general. Pasamos a múltiples páginas en blanco y negro de portadas, dibujos y diseños de Windsor Smith de la época, anotaciones de Thomas y una extensa explicación de todos los números que contiene el tomo, cómo se consiguió el personaje para Marvel y lo que supuso para todos, contado por el propio Thomas. La historia de Conan en Vértice por Helio Mira y la ya famosa línea del tiempo de Lidia Castillo. Unos documentos muy interesantes para ver cómo se cocían las cosas en Marvel, aunque en ocasiones es él mismo quien se contradice por la edad y el tiempo pasado, quedando un narrador no del todo confiable.Para terminar, comentar que la edición es como las demás Bibliotecas Marvel. Cómoda, flexible, con solapas, lo que le da maniobrabilidad, que aguanta bien el paso del tiempo, papel poroso y una restauración de los colores por parte de Michael Kelleher a partir de los originales. Y no, nunca quedará como los cómics de la época al 1:1, pero se intenta, se acercan. Se agradece que se dejen atrás esos recoloreados o colores chillones de ediciones anteriores que desvirtuaban la obra y las sensaciones que se pretendían dar en momentos de la historia que nos cuentan.Sí, los queridos y odiados correos de los lectores están también, que cada uno ponga su utilidad en las Bibliotecas; eso ya va al gusto del consumidor. Pero, en ese caso, siendo sincero, al menos el primer tomo la información de los mismos es importante y tiene cierto valor. No suelen ser los típicos correos de los jóvenes Timmy y Jimmy de Wisconsin comentando lo que les ha parecido el cómic; no, esos no son la sobresaliente de Howard. Los correos son, en su mayoría, opiniones de los albaceas de los derechos en esa época, del propio L. Sprague de Camp o «lectores beta», los que mandaron la obra para ver la reacción antes de ser publicada.Como punto negativo a esta edición añadiría que sí, tenemos múltiples textos informativos, dibujos y las reacciones de los implicados, pero es ciertamente extraño que, con su afán de ser la línea más completa y cronológica posible de los cómics que edita Panini, no hayan añadido antes del número uno o al final del tomo, como extra, la historia donde coincidieron Thomas y Barry antes de las ligas mayores. Unas pocas páginas sobre Starr, el Asesino, el primer héroe de espada y brujería de Marvel, seis meses antes de Conan, en Chamber of Darkness #4. Un detalle que el formato ómnibus de Panini sí contiene.En definitiva, tenemos el comienzo —otra vez— de una de las leyendas de la literatura y del cómic en otro formato más. ¿Cómodo? ¿Necesario? Eso ya va por gustos, como he dicho, pero con mejores materiales y, lo más importante, que no se pierda en la marea de no reimpresiones y nos quedemos sin una parte importante de este medio.