El monumental cabreo de una soltera de 'First Dates' con su cita por sus comentarios ofensivos: «Es un asqueroso»

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Moisés (54) acudía acompañado de su madre a 'First Dates' para intentar cumplirle una ilusión: la de volver a enamorarse. Un deseo que, sin embargo, ninguno de los dos cumplió. Él descartó a Giorgia (45) nada más verla entrar en el restaurante solo por su físico. «El único «pero» que puedo ponerle es que esté rellenita. Yo, con todos mis respetos, no puedo», sentenciaba en los totales. Al menos su cita no acabó como el Rosario de la Aurora, como sí le sucedió a su progenitora. Después de varios años viuda, Mª Carmen (82) quiere volver a sentir mariposas en el estómago. «Yo no quiero compañía, yo quiero un amor. Si no existe, fuera», le explicaba 'Mariquilla' a Carlos Sobera, advirtiendo además de que «como no me guste, voy a ser muy negativa». Con ramo de flores en mano llegaba a 'First Dates' José Luis, el comercial jubilado de Sevilla que cenaría con Mª Carmen. En su carta de presentación, el hombre ya mostró su fogosidad, afirmando que «me gustaría hacer el amor todos los días y los domingos dos veces». Tras el visto bueno de Moisés al compañero de su madre, el soltero pasaba a la mesa para conocer por fin a su cita. Y empezaba una velada que acabó en guerra. De primeras, el sevillano la veía «muy mayor para mi gusto», aunque él no desveló su edad. A Mª Carmen no la convenció su estatura. El detalle de José Luis le dio exactamente igual; ya de primeras confesó que no le interesaba absolutamente nada. Pero más que indiferencia, sacaron a pasear sus respectivos ojos críticos y la cita pronto se convirtió en una lluvia de zascas… y de insultos. La velada empezó a torcerse cuando la viuda quiso saber la edad de su pretendiente, una pregunta que él esquivó tirando de humor. «¿Tú ya me quieres llevar al huerto?», cuestionó. «¿Aquí hay huerto?», reaccionaba ella. «A nadie le importa la edad que tengo; yo solamente se la he dado a aquellas personas con las que he tenido una relación», intentó justificarse el soltero. Ante la falta de feeling, José Luis se tiraba a pasarlo lo mejor posible, pero el tema de conversación que intentó explotar no le gustó ni un pelo a Mª Carmen. «Una cosa, ¿te gusta la cama?», soltaba a bocajarro, e insistía en que le gusta el sexo «todos los días y el domingo dos veces». Con ironía, ella le afeaba que trabajar en domingo «es pecado» por salir del paso. Ha sido un asqueroso», criticaba la mujer en privado. El jubilado ignoró los cortes de la sevillana e insistió después en saber si todavía tiene «apetito sexual». Mª Carmen afirmó con total seguridad, aunque le dejó claro que «yo sola disfruto un montón con mis deditos de bailar sevillanas, estupendamente». Desde luego, «con él ni aunque fuera el último», aseveró ante las cámaras. La dinámica de tirarse pullas a manos llenas continuó. Y, como era esperable, acabaron por quedarse sin reservas de paciencia. El detonante fue un comentario fuera de lugar de José Luis cuando pidió más vino. Su cita rechazó la copa, alegando que «no puedo beber más porque las piernas se me ponen flojas». Al sevillano le recordaba a una amiga que no podía beber porque, según él, «se le abrían». M.ª Carmen le corrigió, insistiendo en que no es su caso: «A mí se me ponen flojas». Pero el soltero repetía la broma delante de Lidia Santos. «Está yendo por mal camino», le advirtió su acompañante, ya visiblemente cabreada. «Eso es una sinvergüenzada. ¿Dónde voy yo con esto? Es un asqueroso. Un maleducado. «Tenía que haberme levantado e ido», se desfogaba la mujer frente al equipo del programa. La situación se tensó aún más con el siguiente feo de José Luis, que no se cortaba en criticar el físico de su cita. «Hombre, me caes muy bien, pero no eres la Venus de Botticelli», le decía. Mª Carmen le aseguraba que antes era «un bombonazo de 90-60-90». «Eso fue en su día, ¿no? El tiempo, que es implacable. Es muy ingrato», agregaba el soltero. A duras penas la viuda contuvo su cabreo, aunque en solitario se despachó a gusto. «¿Con todo lo que yo valgo? No vale ni medio euro. Le haría un corte de manga que no he hecho en mi vida», manifestaba. Y avisaba de que no pensaba ni despedirse al marcharse. En el momento de la decisión final, ella entró directa a cantarle las cuarenta. Le echó en cara haberla nombrado como «esto» una vez y que «yo valgo mucho, lo que no vales tú». «Y yo no abro las piernas cuando bebo un tinto; se me aflojan. ¿Te enteras? ¡Y te digo no, se ha acabado! Por no estar con esto me voy a la Cochinchina», le reprochó. Haciendo oídos sordos a las excusas de su cita, Mª Carmen insistió en la falta de educación de José Luis y, tras devolverle las flores, cogía la puerta, dejándolo con la palabra en la boca.