Una máquina desprende calor mientras funciona. Normalmente, esa energía acaba escapando al entorno, pero también puede aprovecharse para producir electricidad. Esa es la idea detrás del pequeño generador experimental que ha desarrollado un equipo del Instituto de Microelectrónica de Barcelona, del CSIC: utilizar el calor sobrante para avanzar hacia dispositivos que dependan menos de las pilas.El objetivo es alimentar sensores de bajo consumo, como los que vigilan instalaciones industriales. Disponer de una fuente de energía en el propio lugar donde trabajan ayudaría a reducir los cambios de baterías, especialmente cuando están en sitios de difícil acceso. De momento, el equipo ha construido un prototipo que permite estudiar cómo hacerlo, aunque la electricidad que obtiene todavía es muy escasa.Todo lo que tienes que saber Una parte caliente y otra fría: así consigue generar electricidad Todavía falta para olvidarse de las pilasUna parte caliente y otra fría: así consigue generar electricidadSegún explica el Instituo de Microelectrónica de Barcelona, cuyo trabajo se ha publicado en Science and Technology of Advanced Materials, el dispositivo necesita una diferencia de temperatura entre dos zonas. Esa diferencia permite que un material termoeléctrico, capaz de transformar calor en electricidad, genere energía. Suscríbete a la newsletter de Andro4all El equipo responsable del proyecto. Foto: IMB-CNM-CSICPara conseguirlo, los investigadores han construido una membrana suspendida en un chip de silicio. Sobre ella colocan el material que produce electricidad. Cuando apoyan el dispositivo en una superficie caliente, el borde de la membrana se calienta más que el centro. A su vez, un disipador ayuda a extraer calor de esa zona central para mantenerla más fría.Este último componente cambia mucho el resultado. En las pruebas realizadas sobre una superficie a 175 grados, la potencia máxima pasó de 0,07 a 7,75 nanovatios al incorporar la solución de disipación. Un nanovatio es una milmillonésima parte de un vatio, pero es una mejora considerable respecto al diseño inicial. El desarrollo forma parte de la búsqueda de nuevas maneras de aprovechar el calor residual. Otras investigaciones incluso lo utilizan para refrigerar componentes electrónicos mediante láminas metálicas. En este caso, el reto es convertirlo en una fuente eléctrica útil para aparatos con un consumo muy reducido.Todavía falta para olvidarse de las pilasTambién importa con qué se fabrica. El equipo emplea titanato de estroncio dopado con niobio, un compuesto al que se incorpora niobio para modificar sus propiedades. Los investigadores lo proponen como una alternativa de baja toxicidad a los materiales habituales. De 1099 a 583: este Google Pixel tira su precio con un descuento del 47% y se reafirma como una compra top en la gama altaPor eso, el siguiente paso es mejorar el rendimiento. Los científicos trabajan en la calidad del material y en reducir las pérdidas de calor del dispositivo. Mientras tanto, la plataforma permite probar otros compuestos y comprobar cómo funcionan al integrarlos en un generador. Alimentar sensores con el calor de su entorno sigue siendo la meta; este prototipo sirve para estudiar cómo acercarse a ella.