Cuando Juan Martínez Cerrillo aceptó el encargo ya era un autor consagrado que había dejado un buen número de imágenes en la Semana Santa de Córdoba. En 1951 talló a María Santísima Reina de Nuestra Alegría y la dotó de una personalidad única, entre la juventud y el gozo por ser espejo del triunfo de la vida sobre la muerte, borrado todo signo de sufrimiento anterior. Las calles de Córdoba admiraron a esta Virgen en procesión extraordinaria el sábado, tres cuartos de siglo después de su hechura, con devotos y público contagiados de júbilo y fervor en esta conmemoración de la hermandad del Resucitado. La plaza de Santa Marina se quedó pequeña para recibir a la Virgen mientras el largo... Ver Más