Hace tiempo que el relato que explica a Vinícius se escribe exclusivamente con superlativos. Forma parte de su identidad, tanto en aquellos tiempos que hoy parecen tan lejanos en los que bien pudo merecer un Balón de Oro, como en los actuales, transformado en una caricatura de sí mismo. Todo es histérico en el brasileño, que en la victoria ante el Villarreal arrancó en el banquillo, salió para marcar un gol y vio cómo se lo anulaban por tirar del pelo sin venir a cuento a Saliba. Y le expulsaban por ello, por una agresión que puede dejarle sin jugar el clásico del Camp Nou de dentro de dos semanas.Seguir leyendo....