"Así me lavo, como los gatos": la vida sin agua potable en Casavieja

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Eduard se ha gastado 3.000 euros en esta solución provisional para que su bar tenga agua: un depósito de agua junto a la puerta y una bomba que garantizan que los baños puedan usarse. La alternativa es cerrar el negocio. "Me hago cinco o seis viajes todos los días a una fuente pública para rellenarlo, pero es que cerrados no podemos estar sin trabajar", explica. "Somos seis personas contratadas cobrando un sueldo. Si no trabajamos me veo obligado a cerrar definitivamente." Tras la barra, Samuel nos muestra el cubo que hace las veces de lavavajillas y la garrafa que, conectada a la cafetera, garantiza que pueda seguir sirviendo el café a su clientela. "Esta es la jugada", asegura mientras sirve un quinto a un cliente.Agua embotellada para los negociosNos acercamos a la panadería de Cristina que usa agua embotellada para elaborar el pan y el resto de productos que vende. "Todo lo hacemos nosotros y todo necesita agua, así que usamos las garrafas de agua mineral que vendemos para echarlas en la amasadora", dice resignada. La falta de suministro también repercute directamente en los costes de producción: "Esto nos encarece el producto, claro, y suma la gasolina que gastamos en subir a los depósitos para cargar la que necesitamos para limpiar".Coincidimos con Mari mientras hace la compra y la acompañamos a su casa. Nos cuenta que usa el agua de la piscina para el inodoro, que tiene que lavar la ropa a mano y que para ducharse mete agua en un barreño "y la caliento, luego me meto en la ducha y me lavo y caliento otro para aclararme". "Así me lavo, como los gatos" afirma entre risas. "Pero lo peor es la lavadora, tengo que lavar a mano", lamenta. Ya en casa abre el grifo de su cocina y nos enseña cómo el agua sale negra.Las intensas lluvias de los últimos días han arrastrado cenizas, barro, piedras y restos vegetales desde las zonas afectadas por el incendio forestal de Burgohondo, registrado durante el verano, hasta los cauces y las captaciones que abastecen al municipio. La pérdida de vegetación tras el fuego ha dejado el terreno más expuesto a la erosión y ha favorecido que las precipitaciones arrastren estos materiales. Esta combinación de factores ha comprometido el abastecimiento de agua potable en Casavieja y otras localidades del sur de Ávila. Para su consumo, se distribuye agua embotellada y, para el resto de usos, rellenando garrafas en los depósitos municipales los vecinos recurren a los puntos de suministro habilitados por el Ayuntamiento. La localidad lleva una semana sin agua potable, una situación que obliga a reorganizar la vida diaria y dificulta tareas tan esenciales como cocinar, asearse o lavar la ropa.Reservas canceladasLas puertas de la casa rural de Alicia están cerradas este fin de semana porque, ante esta situación, la familia que la tenía reservada ha cancelado su estancia. El suyo es uno de los 18 alojamientos rurales de Casavieja. Con todo reservado hasta final de año, busca la forma de que mantener a flote su negocio. "No nos lo podíamos imaginar, pero el post incendio está siendo peor que el incendio, incluso", clama.Lo más preocupante es que no hay una solución fácil para que algo tan cotidiano como esto abrir un grifo y rellenar un vaso, deje de ser un recordatorio de un presente muy negro. La recuperación del suministro depende de reparar las infraestructuras afectadas y de restablecer unas condiciones que permitan garantizar la calidad del agua. Los técnicos de la Junta de Castilla y León ya han estado en la zona para analizar la situación y acometer las reparaciones necesarias. El Ayuntamiento ha pedido, tanto a la administración autonómica como a la estatal, celeridad para recuperar el abastecimiento. Porque el incendio no termina cuando se apagan las llamas. En Casavieja, sus efectos siguen presentes meses después, y ahora a través del agua que antes contribuyó a su extinción.