Paleontólogos de Dinópolis hallan en Teruel el primer Diplodocus fuera de Norteamérica, con 14 vértebras de la cola de hace 150 millones de años

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Un descubrimiento paleontológico en la provincia de Teruel ha cambiado lo que sabemos sobre la distribución de uno de los dinosaurios más emblemáticos de la historia. Un equipo de investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis ha identificado los primeros restos de Diplodocus encontrados fuera de Norteamérica. El hallazgo demuestra que estos gigantes de cuello largo también habitaron Europa hace aproximadamente 150 millones de años, durante el Jurásico superior. El estudio, publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, aporta nuevas pistas sobre la evolución de los dinosaurios y las conexiones entre los continentes en aquella época.Los fósiles proceden del yacimiento de La Tehería, situado en El Castellar, en la provincia de Teruel. Allí, los paleontólogos recuperaron 14 vértebras caudales excepcionalmente bien conservadas y varios huesos denominados chevrones, que están en la parte inferior de la cola. Aunque los restos representan principalmente una parte del esqueleto, su excelente conservación ha permitido identificar características anatómicas que determinan a qué dinosaurio pertenecían.Teruel cambia lo que sabemos sobre el Diplodocus Registro fotográfico y plano topográfico del yacimiento La Tejería (CT-30) en El Castellar, Teruel. A muestra los hallazgos fósiles iniciales en su posición original; B–D presentan el mapa del área de extracción e imágenes que documentan la disposición, orientación y localización exacta de cada fósil recuperadoHasta ahora, todos los ejemplares confirmados de Diplodocus procedían de la Formación Morrison, una conocida unidad geológica que está en la parte oeste de Estados Unidos. Dicha unidad ha proporcionado algunos de los fósiles de dinosaurios más importantes del mundo. La identificación del ejemplar turolense expande considerablemente la distribución geográfica conocida de este género y lo convierte en uno de los esqueletos de diplodócido más completos descubiertos en Europa.La identificación requirió un examen minucioso de los huesos y su comparación con la de otros saurópodos, el grupo de dinosaurios herbívoros al que pertenecía el Diplodocus. Entre los rasgos más reveladores destacaban las grandes cavidades internas de las vértebras, los profundos surcos de la parte inferior de los huesos de la cola y la forma característica de los chevrones, que presentaban unas depresiones conocidas como fosas mediales. También resultó determinante la ausencia de crestas laterales en los cuerpos vertebrales alargados.Para confirmar sus conclusiones, los investigadores realizaron diferentes análisis filogenéticos, métodos estadísticos que permiten reconstruir las relaciones evolutivas entre los organismos. Tanto los análisis de máxima parsimonia como los de inferencia bayesiana situaron al fósil dentro del género Diplodocus, cerca de la especie Diplodocus hallorum. Sergio Sánchez Fenollosa, investigador y autor principal del estudio, explicó que las semejanzas anatómicas y los resultados de los análisis fueron encajando progresivamente hasta confirmar la identidad del animal.El misterio del viaje del Diplodocus a la península ibérica Ahora bien, ¿cómo llegó el Diplodocus desde Norteamérica hasta la península ibérica? Hace unos 150 millones de años, el océano Atlántico todavía se encontraba en pleno proceso de formación. Las variaciones del nivel del mar pudieron dejar al descubierto conexiones terrestres temporales entre ambos continentes, facilitando el desplazamiento de animales entre territorios que hoy están separados por miles de kilómetros de océano.Aunque los fósiles no permiten determinar la ruta exacta que siguieron estos dinosaurios, constituyen una prueba importante de dispersión e intercambio de fauna entre Norteamérica y Europa durante el Jurásico superior. El descubrimiento ayuda a comprender mejor los ecosistemas mesozoicos de la península ibérica y la diversidad de grandes herbívoros que vivieron en ella. Encuentran una nueva especie de dinosaurio 4 veces mayor que el Tyrannosaurus rexEl ejemplar de El Castellar alcanzaba aproximadamente los 25 metros de longitud, un tamaño comparable al de sus parientes norteamericanos. Se incorpora así al extraordinario grupo de gigantes jurásicos descubiertos en Teruel, donde también destacaban saurópodos muy diferentes, tales como el Turiasaurus y el Losillasaurus.Los fósiles del nuevo Diplodocus pueden verse en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis, en Teruel, donde también están disponibles para futuras investigaciones. Unos huesos de la cola que permanecieron enterrados durante miles de años han permitido ampliar el conocimiento sobre la distribución de estos gigantes y descubrir que, durante el Jurásico, Europa y Norteamérica estuvieron conectadas de formas que todavía estamos empezando a comprender.