España volverá a retratarse en las urnas el 29 de noviembre. La política ya se ha ordenado en dos bloques, antes incluso de que empiece la campaña. Cada uno se presenta como la antítesis del otro y convierte al adversario en una amenaza que hay que neutralizar. «La nada», dice hoy el ministro Félix Bolaños para referirse a la derecha. Esta es una decisión consciente, consecuencia de que PSOE y PP saben que la polarización y el miedo al contrario pueden servirles para movilizar más a sus votantes. Pero esta estrategia tiene un alto precio para el país, que necesita adversarios políticos, pero también que estos se reconozcan como interlocutores legítimos. Seguir leyendo....