No lo diré

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Ahora que está de moda culpar a los demás de nuestros propios males —organizamos una huelga general y responsabilizamos a la oposición—, viene bien analizar por qué los parques infantiles están desiertos. No solo es cuestión de natalidad. La Xunta y los ayuntamientos siguen invirtiendo en estas infraestructuras y, sin embargo, apenas se utilizan. No diré que la culpa la tienen mamis y papis que se pasan el día mirando las pantallas en lugar de jugar con sus hijos. Tampoco diré que es porque a los niños les ponen vídeos para que no interrumpan conversaciones: da igual que la familia esté en un restaurante, a la puerta del colegio o en la consulta del médico; la pantalla anestesia el ímpetu... Ver Más