Verstappen se quita la maldición de Singapur y Antonelli ya echa cuentas para ser campeón

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Max Verstappen no había logrado ganar en Marina Bay, el icónico trazado de Singapur hasta ahora, y despide este fin de semana no con una sino con dos victorias. Tras imponerse en el sprint del sábado y lograr la pole , repitió el domingo en la carrera de verdad tras ganar a un Charles Leclerc beneficiado por el caos estratégico habitual de Ferrari y de un Kimi Antonelli que, pese a rozar la sanción por pasarse los límites de pista varias veces, rascó un tercer puesto que le permite ya soñar con el título en la próxima carrera. Matemáticamente, el piloto de Mercedes puede proclamarse el campeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1 en Austin aunque no será fácil del todo. Sale de Singapur con 102 puntos de ventaja sobre George Russell, que solo pudo ser 9º. Si suma 23 puntos más que el británico —es decir, aumenta su ventaja hasta los 125 puntos— en el trazado texano en dos semanas, Antonelli descorchará el champán. Para los españoles, una carrera gris: Carlos Sainz entró en meta en una mejorable 14ª posición y Fernando Alonso, sin apenas competitividad durante toda la carrera, 16º. Verstappen vio peligrar su victoria solo en los primeros metros de la carrera porque, sorprendentemente, Charles Leclerc esta vez sí arrancó bien. Verstappen se vio forzado a tirarse para cubrir el interior sobre el monegasco de Ferrari, que por momentos se vio primero... hasta que tuvo que ceder. El tetracampeón no tuvo miedo en defender su liderato pese al empuje de los dos 'cavallinos rampantes', ya que un Lewis Hamilton —que empezó a estrategia cambiada con su compañero— intentó aprovechar esos instantes iniciales de caos para sacar rédito. Pero con una salida mucho más calmada de lo esperado, las miradas se fueron hacia atrás. Carlos Sainz ganó tres posiciones de golpe para colocarse en la zona de puntos, un objetivo que hace no tanto parecía imposible. El madrileño tuvo que defender el 10º puesto con uñas y dientes primero frente a un agresivo Esteban Ocon que debe brillar en las carreras que quedan si quiere seguir en Fórmula 1 el año que viene, y después de los problemas de batería que aquejó su propio Williams . Fernando Alonso, por contra, no tuvo el mejor de sus arranques y perdió varias posiciones de inicio. Hundido desde el primer momento, penó por las últimas posiciones de la parrilla. La carrera se estabilizó de manera notable, especialmente por culpa de Ferrari. Y es que, en su inexcusable regularidad en el error estratégico , dejó a Hamilton y Leclerc peleando por el segundo puesto. Así, mientras Verstappen se escapaba en dirección a una nueva victoria en su haber —segunda consecutiva este año—, los pilotos de rojo se veían pugnando contra la propia idiosincrasia de su equipo y entre ellos. Leclerc cedió la posición con Hamilton, pero en cuanto el ritmo del monegasco volvió a ser superior, el heptacampeón se vio forzado —a regañadientes— a devolverle el puesto a su compañero. Los abandonos de Franco Colapinto y Lance Stroll en el último tercio para el final, especialmente el último que propició el despliegue de un coche de seguridad virtual, menearon las estrategias ligeramente, pero al final no afectó de manera clara en la zona alta. Sobre todo no afectó porque en Ferrari decidieron, de manera un tanto discutible, mantener a Hamilton en pista, lo que a la postre le costó muy caro. Fue el propio piloto quien, después, asumió la culpa y pidió perdón : fue él quien se pegó un tiro en el pie al quedarse en pista por decisión propia. Hamilton empezó el último tercio de la carrera en segunda posición y entró en meta 6º. En medio, tuvo que dejarse adelantar por Leclerc, se vio defendiendo la posición totalmente impotente con Norris, acabó siendo adelantado por un Antonelli que en medio de este rio revuelto pescó el tercer puesto y lo remató Oscar Piastri para sacarle del 'top 5'. El líder del campeonato se encontró tercero, pero no por ello relajado. Y es que previamente ya le habían metido tres 'strikes', tres avisos por pasarse los límites de la pista que le ponían al borde de una sanción. Finalmente la FIA lo dejó estar, por lo que Antonelli ya tiene a tiro hacer historia no solo para él sino también para la propia Italia de la que ahora es uno de sus máximos referentes.