La decisión de posponer la llegada de los hijos es una realidad social y demográfica cada vez más evidente. De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 los partos en mujeres de más de 40 años superaron a los registrados en jóvenes menores de 25 (33.380 frente a 30.577).La presión de la carrera profesional y la búsqueda de estabilidad económica obligan a numerosas trabajadoras a demorar su proyecto familiar, una dinámica que está reconfigurando los planes de incentivos laborales en las compañías de Tarragona.De las tecnológicas de EE. UU. al tejido empresarial de TarragonaLo que nació como un beneficio corporativo en gigantes tecnológicos de Estados Unidos se asienta con fuerza en Tarragona. Según declaraciones recogidas por otros medios a la doctora Imma Saumell, directora de laboratorio de la clínica 'Embriogyn', "financiar la congelación de óvulos a trabajadoras es algo que empezaron a hacer las corporaciones grandes y cada vez es más común en empresas cercanas".El coste de este tratamiento oscila habitualmente entre los 2.000 y los 3.000 euros, el cual permite preservar la fertilidad mediante la vitrificación de ovocitos para someterse, más adelante, a una fecundación in vitro.Un nuevo perfil en las clínicas de fertilidad tarraconensesEsta dinámica ha comenzado a reflejarse directamente en la actividad de los centros médicos de la zona. Las clínicas reciben de forma creciente a pacientes que solicitan la facturación a nombre de sus empresas para tramitar el reembolso del tratamiento.En palabras concedidas a otros medios por el doctor Ignacio Mazzanti, director médico de la clínica 'Procrear' (con sedes en Tarragona y Reus) y presidente de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (Anacer): "Hay pacientes que nos piden facturas, porque luego las remiten a la empresa. Está pasando aquí lo que antes sucedía en Estados Unidos. La preservación por cuestiones laborales es algo más nuevo y esto es una evolución más".