Rusia ultima en Siberia el primer reactor nuclear del mundo refrigerado con plomo fundido y acaba de instalarle dos piezas de 95 toneladas

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Dos piezas de 95 toneladas han ocupado su lugar en la sala de turbinas de una central nuclear en construcción en Siberia. Miden 16 metros de largo y su función consiste en preparar el vapor antes de que siga entregando energía. Son un nuevo paso en el montaje del reactor experimental BREST-OD-300, situado en Seversk.El proyecto destaca por emplear plomo fundido como refrigerante de un reactor rápido. La instalación está concebida para generar 300 megavatios eléctricos y ensayar una forma distinta de gestionar el combustible nuclear. La central todavía no está en funcionamiento: el anuncio describe una operación de obra, no su conexión a la red.La diferencia entre ambos momentos es relevante. Colocar equipos pesados acerca la instalación a las siguientes fases de montaje, pero aún quedan verificaciones, integración y pruebas. El BREST-OD-300 combina un reactor poco habitual con instalaciones asociadas de combustible. Su construcción busca demostrar una tecnología a escala real, con las exigencias que eso supone para cada sistema.Dos grandes equipos para acondicionar el vaporRosatom comunicó el 7 de octubre la instalación de dos separadores de humedad y recalentadores. Estos equipos retiran gotas del vapor y lo recalientan antes de su entrada en las etapas de baja presión de la turbina. Esa tarea reduce la erosión y favorece el rendimiento. A diferencia de un microrreactor compacto, aquí la infraestructura incluye una gran sala de turbinas.Las piezas recién colocadas no son los recipientes que contienen el combustible ni están destinadas a refrigerar directamente el núcleo. Pertenecen al circuito que transforma calor en movimiento y después en electricidad. Distinguir esas funciones permite situar el hito de montaje. El plomo circula en otra parte del sistema, donde recibe la energía térmica producida por la fisión.La empresa prevé completar trabajos de cimentación e iniciar el montaje de la turbina antes de terminar 2026. Es un calendario anunciado por el promotor y puede cambiar durante la ejecución. Otros proyectos, como el de reactores instalados bajo tierra, también muestran cuánto pesa la construcción civil. La fecha de una operación no equivale a la puesta en servicio de toda la central.BREST forma parte de Proryv, el programa ruso que integra reactor, fabricación de combustible y reprocesamiento en el complejo de Seversk. Según la descripción técnica del Foro Internacional de la Generación IV, empleará combustible de nitruros de uranio y plutonio. La gestión del combustible es una parte central del experimento, junto al uso del plomo como refrigerante.Qué aporta el plomo y qué queda por probarEl plomo tiene un punto de ebullición muy elevado y permite diseñar un circuito de refrigeración a baja presión. Además, no presenta la reacción intensa con agua y aire característica del sodio. Son propiedades atractivas para esta familia de reactores. El interés creciente por la electricidad nuclear no elimina, sin embargo, las dificultades específicas de cada diseño y sus materiales.El contacto prolongado con plomo caliente exige controlar la corrosión y la química del refrigerante. Las bombas, estructuras y superficies expuestas tienen que mantener sus prestaciones durante la operación. Esas condiciones forman parte del desarrollo de los reactores rápidos refrigerados por metales líquidos. Elegir un refrigerante cambia también los problemas de ingeniería que deben resolverse y verificarse.La idea de cerrar el ciclo de combustible consiste en recuperar materiales aprovechables para volver a utilizarlos, en lugar de considerar el combustible gastado completo como un residuo definitivo. Esa estrategia puede modificar la cantidad y composición de los desechos, pero no los hace desaparecer. Como ocurre con la recuperación de otros materiales, el reprocesamiento necesita instalaciones y deja fracciones residuales.El Foro de la Generación IV señala que todavía no hay reactores de esta familia en operación comercial y sitúa al BREST entre los proyectos demostradores. Por eso, las dos piezas de 95 toneladas tienen valor como avance de obra. La prueba decisiva llegará cuando el conjunto opere y permita contrastar su seguridad, su rendimiento y el comportamiento del ciclo de combustible.