Edición original: El iglú (Salamandra Graphic, 2026)Guion: Guillermo CorralDibujo: Laura PérezColor: Laura PérezCompuesto por: Sergi PuyolFormato: Cartoné · 264 páginas · 24,95 €Fantasmas de la infancia. «A lo mejor sí que tengo miedo, miedo a seguir perdiendo cosas.»Laura Pérez (Valencia, 1983) se ha convertido por derecho propio en una de las grandes referencias del cómic mundial como autora completa gracias a obras como Ocultos (Astiberri, 2019), Tótem (Astiberri, 2021), Espanto (Astiberri, 2022), y Nocturnos (Astiberri, 2024), por la que recientemente ha sido la ganadora del Premio Eisner 2026 a la mejor edición estadounidense de material internacional. Pero no hay que olvidar que debuto en el cómic en 2016 con Náufragos, un cómic creado junto al escritor, Pablo Monforte que fue el ganador del IX Premio Fnac Salamandra Graphic, que hasta hace unas semanas era su único cómic en colaboración con un guionista, algo que ha repetido en El Iglú donde convierte en imágenes la historia con tintes autobiográficos de Guillermo Corral (Portugalete, 1971) que acaba de editar hace unos días Salamandra Graphic con el mimo habitual en todos sus cómics. No es la primera aproximación al cómic de Corral ya que había colaborado con Paco Roca en El tesoro del Cisne Negro (Astiberri), pero si estamos ante una historia mucho más personal en la que bucea en sus recuerdos de niñez. En El iglú descubrimos la historia de Óscar, un hombre que, en plena crisis vital que le impide afrontar su presente, decide mirar a su pasado para lo cual opta por regresar a una pequeña ciudad de Suiza donde paso su infancia en la década de los setenta. Pero la realidad es que los paisajes por los que camina ya no son los de sus años de infancia por la incidencia del cambio climático, así que inicia un viaje en busca de esas maravillas, traumas y misterios de su niñez que le hará transitar por sus propios recuerdos como un fantasma mientras busca reencontrarse con el niño que fue. Una historia que nos habla sobre el paso del tiempo, la memoria y como durante la infancia nos vemos obligados a dejar de lado la inocencia para entrar en el mundo adulto, perdiendo una forma de mirar el mundo muy particular en el proceso, pero forjando nuestra personalidad en esos años. Aunque estamos ante una historia que se puede ver que es muy personal para Guillermo Corral es increíble como conecta con el personal universo que Laura Pérez ha ido forjando en sus obras como autora completa, sin que el guion se convierta en un trasunto de esos cómics. Seguramente porque estamos ante narración intimista en la que nos encontramos esa misma magia y misterio que desbordan sus trabajos, si bien aquí los elementos fantásticos están simplemente sugeridos en la forma en la que mirar los ojos de los niños que fueron Oscar y sus amigos, ya que es una historia más anclada en la realidad. Sin embargo, la capacidad de la autora valenciana para mostrarlos con una delicadeza, pausa y belleza visual realmente poética hacen que los sintamos muy reales. Igual que lo haría un niño. Tal y como demanda la historia estamos ante un cómic que transcurre con un ritmo pausado que da importancia por igual tanto a los pequeños detalles como a los silencios, miradas haciendo que sean las imágenes las que cuenten la historia provocando que cada vez que nos encontramos ante unos diálogos estos digan mucho más de lo que parece. El iglú es un cómic de emociones contenidas, en muchos casos tan congeladas como los bellísimos paisajes que dibuja una Laura Pérez que posiblemente no haya entregado su mejor trabajo de color hasta la fecha lleno de gammas de colores que nos remiten a los de las películas en celuloide de los años setenta. Pero también sirven para reflejar que es lo que siente cada uno de los personajes que están en la historia. Ese buen hacer también está presente en su capacidad para manejar los ritmos de la historia, pausándola cuando es necesario y haciendo un uso de las elipsis y los diferentes saltos temporales realmente notable. Algo vital en una historia que trata sobre todo de los recuerdos y como con ellos podemos viajar en el tiempo, pero también aborda los problemas de salud mental donde tiene una enorme importancia el psicoanálisis con elementos como el iglú de la última parte de la historia cargados de simbolismo. Una última parte en la que se plantean muchas preguntas al lector, pero no se cae en la tentación de ofrecer ninguna certeza, tal y como sucede en la vida. El iglú es un cómic brillante donde los talentos de Guillermo Corral y Laura Pérez se funden pare crear una obra compleja que nos habla de infancia, memoria y perdida. Un fascinante viaje por los recuerdos del protagonista con un dibujo evocador y lleno de magia que nos recuerda que para comprender quienes queremos ser debemos averiguar quiénes fuimos. ↑Lo mejorLo bien que saben complementarse los dos autores para crear algo que no eclipse la personalidad de ninguno de ellos.El espectacular color y uso de las elipsis y pausas.La emoción que transmite la historia.↓Lo peorSi vienes buscando lo mismo que hacía Laura Pérez es sus cómics como autora completa no lo que vas a encontrar.