Anya Taylor-Joy rompió a llorar al verse en la película que la hizo famosa: "Pensé que nunca volvería a trabajar"

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A sus 30 años, Anya Taylor-Joy encadena una década milagrosa. Se ha convertido en un rostro popular en cine, y también en televisión, con la seguida Gambito de dama. La actriz estadounidense de origen argentino figura en Dune: Parte 3, que llega a España este diciembre. Y, por si fuera poco, protagoniza el último videoclip de los Rolling Stones.Rastrear el comienzo de su celebridad nos lleva 11 años atrás, con La bruja. La película de Robert Eggers se anticipó a su participación en Múltiple y Glass, ambas M. Night Shyamalan. La bruja fue una de las cabezas del terror elevado, corriente (algo ya declinante) de esta última década en la que el cine de “miedo” de toda la vida se convierte en vehículo para profundizar en temáticas más profundas que el simple susto.La bruja, disponible en SkyShowtime y Movistar Plus, se desarrolla en la Nueva Inglaterra del siglo XVII y sigue a una familia de colonos cristianos que vive junto a un bosque encantado. La desaparición del benjamín cuando estaba bajo el cuidado de su hermana, a quien encarna Anya Taylor-Joy, conlleva que las creencias sobre los habitantes malévolos de la arboleda cobren vida. Y, también, las pesadillas de la propia Anya Taylor-Joy.¿Qué opina Anya Taylor-Joy de 'La bruja'?Robert Eggers lo es todo para Anya Taylor-Joy. Y La bruja, un título amado incluso por los detractores del terror elevado, una película excelente, salvo por un motivo: ella misma. La actriz considera que su desempeño no está a la altura de la calidad de La bruja, hasta el punto de temer que los directores de audiciones pensaran como ella y la vetasen en la industria.En su promoción de Gambito de dama, Anya Taylor-Joy se sinceró al respecto y echó la vista atrás: ella no había visto la película montada hasta apenas unas horas antes de su premiere oficial.El director le mostró al elenco lo que, poco después, vería el mundo, y Anya Taylor-Joy sintió una punzada en el estómago. “Estaba devastada”, contó en la entrevista. “Pensé que nunca volvería a trabajar y aún tengo escalofríos al recordarlo. Fue la peor versión de un presentimiento que venía a significar ‘He decepcionado a la gente a la que más quiero en el mundo. No lo he hecho bien’. Pese a que me gusta hablar y soy muy expresiva, no abrí la boca. Simplemente, lloré”.