Boeing prueba el sistema que permitirá a los cazas Super Hornet controlar drones cisterna en pleno vuelo

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El futuro del combate aéreo naval pasa por la integración total entre aeronaves tripuladas y aparatos autónomos. En este escenario de rápida evolución tecnológica, la compañía estadounidense ha probado con éxito un nuevo sistema de control aerotransportado. Este programa informático nace con el objetivo de revolucionar las misiones de reabastecimiento en vuelo y multiplicar la eficacia de los grupos de ataque.La maniobra de repostaje supone uno de los momentos más críticos y vulnerables de cualquier operación militar. Hasta la fecha, la coordinación dependía de múltiples vectores de comunicación y de la intervención de controladores externos. Ahora bien, el nuevo código permite a la tripulación de un caza asumir el mando directo sobre un dron cisterna. De este modo, los pilotos pueden ajustar la posición, la altitud y los tiempos de la aeronave de apoyo en función de las necesidades inmediatas del combate.Los ensayos se llevaron a cabo durante el ejercicio militar Emerald Flag, celebrado en la base de Eglin, en Florida. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, los ingenieros instalaron el programa en dos aviones civiles modificados para simular el entorno operativo real sin arriesgar las plataformas definitivas. En concreto, un Beechcraft 1900D y un E90 King Air actuaron como sustitutos del caza y del aparato no tripulado, respectivamente.Conexión táctica mediante la red Link 16El núcleo de esta innovación técnica reside en el uso de la red de enlace de datos tácticos Link 16. Los pilotos de prueba demostraron la capacidad de mando y control entre ambas aeronaves en pleno vuelo, lo que validó el concepto de equipos mixtos. Al utilizar una arquitectura de comunicaciones ya estandarizada en las fuerzas armadas occidentales, la integración de este código en la flota actual resulta mucho más ágil y económica.El propósito final del proyecto pasa por conectar directamente los cazas F/A-18 Super Hornet con el MQ-25A Stingray. Este último constituye el primer avión no tripulado operativo con base en portaaviones, concebido específicamente para asumir las agotadoras misiones de suministro de combustible. El Stingray está diseñado para entregar hasta 16.000 libras de carburante a una distancia de 500 millas náuticas del buque nodriza.Multiplicar el alcance de los portaavionesDelegar esta tarea a una plataforma robótica supone una ventaja estratégica incalculable. La tripulación del Super Hornet podrá solicitar el apoyo del MQ-25A de forma inmediata, adaptándose a las condiciones cambiantes del entorno táctico sin esperar órdenes de un centro de mando distante. La Armada planea que todos los portaaviones de las clases Nimitz y Ford sean compatibles con este sistema a medio plazo.Esta inmediatez en la toma de decisiones afectará directamente al radio de acción y a la flexibilidad operativa de las alas aéreas embarcadas. Al liberar a los cazas de la función de repostaje entre compañeros, la Armada estadounidense podrá destinar más aviones de combate a misiones de ataque reales. Con ello, el mando militar optimizará los recursos disponibles en la cubierta de vuelo.El éxito de estas pruebas en Florida marca un hito en el desarrollo del programa Stingray, que ya en 2021 logró repostar en vuelo a un Super Hornet, un F-35C y un E-2D Advanced Hawkeye. A medida que el sistema supere las fases de validación, la aviación naval se acercará a una nueva era de superioridad aérea. En este nuevo escenario, los pilotos humanos operarán en perfecta sincronía con enjambres de apoyo automatizados.