Durante años nadie entendió por qué la “ameba comecerebros” iba directo al cerebro. Un nuevo estudio apunta a una respuesta inquietante

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Naegleria fowleri mata a casi todas las personas que infecta, pero nunca estuvo claro por qué consigue llegar hasta el cerebro. Un nuevo estudio apunta a una adaptación mucho más inocente: su obsesión por meterse en lugares estrechos.