Enric Mas (Artà, 31 años) firmó la página más brillante de su carrera al coronarse campeón de La Vuelta 2026 , un triunfo histórico que el ciclismo español llevaba años esperando. Tras sumar tres segundos puestos en la ronda española, el balear por fin se enfundó el maillot rojo definitivo. Apenas un mes después de su gesta y en mitad de un exigente calendario de clásicas italianas, Mas atiende a ABC de forma pausada para analizar un éxito que, según confiesa, lo es todo para él. —Ganó La Vuelta 2026 después de haber sumado tres segundos puestos en esta carrera, ¿qué valoración hace un mes después, algo más reposado? —Pues la verdad es que he tenido poco tiempo para para poder pensar en ello porque he estado para arriba y para abajo, intentando coger aire y descansar, pero ha sido prácticamente imposible. Llevo desde después de la Vuelta con el Mundial, ahora las clásicas italianas, y y la verdad es que todo sigue igual que antes. —La carrera cambió notablemente tras la desafortunada caída de Tadej Pogacar, lo que le colocó al frente de la general. ¿Cómo gestionó la presión psicológica de asumir el maillot rojo en esas circunstancias? —Son circunstancias del deporte, del ciclismo, y yo creo que de la vida. Teníamos que asumir esa responsabilidad que nos tocaba en aquel momento y tirar hacia adelante. —Tras los días de celebraciones ¿ha tenido tiempo real de asimilar lo que significa este triunfo para el ciclismo español y para su carrera? —Sí. Para mí personalmente, por ahora, lo es todo. Es el mayor triunfo que he tenido durante mi carrera. Además, hacía muchos años que el ciclismo español necesitaba algo así y al final lo hemos conseguido. —Usted nació en Artà, un lugar precioso pero alejado de los grandes epicentros del ciclismo tradicional en España. ¿Cómo recuerda ese niño de Mallorca sus primeros entrenamientos y el sueño de llegar a ser ciclista profesional? —En Artà hay una persona que se ha dedicado toda la vida al ciclismo profesional, que ha sido Miquel Alzamora, y viene un poco de ahí. Él creó una escuela y gracias a ello empecé a andar en bici. —Formarse en la estructura de la Fundación Contador supuso un salto de calidad enorme. ¿Qué aprendió de Alberto Contador en esos años que le haya servido para moldear su mentalidad en carrera? —La verdad es que cuando estaba ahí pocas veces le veía, pero una vez sí me llevó a un 'training camp' del equipo Tinkoff-Saxo en Sicilia, Italia, a principios de enero de 2015, y ahí vi que hay muchos sacrificios detrás del ciclista. Aprendí eso, que hay que luchar, luchar y luchar para conseguir un objetivo. —Desde muy joven le colgaron la etiqueta del 'sucesor de Alberto Contador'. Mirándolo en perspectiva, ¿esa comparación le dio alas o se convirtió en una losa demasiado pesada para un chaval de veintipocos años? —No, simplemente creo que no ha tenido nada que ver. Alberto tiene muchísimas victorias, tiene siete grandes vueltas y muchísimos triunfos más. No se puede comparar uno con otro. El legado que dejó él es muy grande y para conseguir eso, pues, ya ve... Yo solo he conseguido una victoria y hay muchísima diferencia. —¿Qué queda hoy en el Enric Mas de 31 años de aquel corredor descarado que asombró a todos firmando una segunda posición en La Vuelta 2018? —Yo creo que sigo siendo el mismo, no ha cambiado nada. Simplemente que voy cumpliendo años y la experiencia cambia, pero el chaval ese es el mismo que ahora. —Tiene en su palmarés varios podios en Grandes Vueltas, pero durante mucho tiempo una parte del público y de la prensa ha sido muy dura usted. ¿Se ha sentido maltratado o juzgado injustamente en España? —No, cada persona es libre de expresar lo que quiera y yo, sinceramente, hago caso a lo que me dice la familia y los amigos. Tampoco presto atención a lo que me diga nadie exterior de mi círculo. —Prácticamente sin descanso tras La Vuelta, viajó con la selección española al Mundial de Montreal. ¿Cómo fue la experiencia de competir en Canadá con el desgaste físico y mental de haber ganado una ronda de tres semanas apenas unos días antes? —La verdad es que no pude recuperar y ya vio el resultado… Me tuve que bajar a falta de muchas vueltas, de muchos kilómetros, y no era el resultado que esperábamos, la verdad. —El circuito de Montreal era propicio para escaladores y clasicómanos duros. Desde dentro del pelotón, ¿cómo valora el nivel actual del ciclismo internacional en citas de un solo día? ¿A usted le gustan este tipo de pruebas? —A mí, sí. Son pruebas que han existido toda la vida, que van a seguir existiendo y son superbonitas para el aficionado. —Compartir filas en la selección con jóvenes talentos españoles, que parece que suben fuerte, genera ilusión. ¿Cómo ve el relevo generacional de nuestro ciclismo tras verlos competir en estos últimos Mundial y Europeo? —Parece no, suben, suben fuerte. Ya ven todo lo que están consiguiendo, tanto en chicas como en chicos. Yo creo que vamos a tener un relevo superbueno en los próximos años. —Con La Vuelta ya en su palmarés, se quita una gran presión de encima. ¿Cambiará esto su forma de correr a partir de ahora? ¿Veremos a un Enric Mas más liberado o seguirá igual? —Bueno, simplemente lo que dice. He ganado la Vuelta y ahora hay que pensar en los próximos objetivos. No creo que cambie nada de aquí en adelante. —El Tour de Francia sigue siendo la carrera reina del calendario mundial. ¿Sigue estando el maillot amarillo en su lista de deseos o prefiere centrarse en revalidar sus éxitos en escenarios donde se siente tan arropado como La Vuelta? —No sé, no sé. Estamos aún en temporada 2026 y aún no se ha hablado nada de la próxima temporada, así que vamos a centrarnos en que nos queda aún el Giro de Lombardía el sábado y después nos toca descansar. —¿Cuál es el mensaje que le deja a todos esos jóvenes ciclistas que entrenan bajo la lluvia o el frío y que, al igual que usted en sus inicios, sufren las dudas y la presión del entorno? —Que disfruten, que disfruten del proceso, que vale la pena.