Ni dos minutos tardó en dejar su sello. Javier Aguirre se estrenaba en el banquillo del Valencia con la difícil papeleta de revitalizar a un vestuario desconectado. Fiel a su cartel de 'bombero' de urgencia —especialista consumado en apagar incendios a destiempo—, el técnico mexicano estampó su firma en el once inicial sin titubeos. Lejos de dar vuelo a las promesas de Paterna que venían sosteniendo al equipo en los últimos compases de la era Corberán —como Otorbi o Mayol—, Aguirre prefirió entregar el mando y los galones a la vieja guardia. Entre ellos estaba Dani Raba, envuelto en varias polémicas extradeportivas desde su llegada a Valencia. El atacante, que no jugaba de inicio desde el 16 de diciembre de 2025 en Copa del Rey frente al Sporting de Gijón, apenas necesitó dos minutos para devolver la confianza a su nuevo entrenador. Lo hizo con un gran gol: arrancó desde la banda izquierda, se adentró en el área recortando a varios defensores del Racing y terminó definiendo con tranquilidad. Raba decidió no celebrar el tanto por respeto a su ciudad natal. La primera mitad fue un monográfico de lo que se espera de un equipo entrenado por el Vasco: contundente en defensa, práctico con el balón y solvente en ataque. Javi Guerra, acostumbrado a verse como el referente entre los más jóvenes, pudo disfrutar de su fútbol y jugar con libertad en la medular ché en la que se prevé que sea la temporada de su explosión definitiva. Sin embargo, Íñigo Vicente puso la nota discordante en un Racing sin ideas. El '10' mejoró cada jugada y encontró a sus compañeros en posiciones de remate; así llegó el empate. Un pase enhebrado entre la defensa dejó solo a Zabiri ante Dimitrievski, y el marroquí, una de las revelaciones de la temporada, no perdonó para desatar la explosión de El Sardinero. Las protestas fueron constantes ante un Luis Bestard Severa que arbitraba apenas el segundo encuentro de su carrera en Primera División. Fruto de los nervios de dos conjuntos que pelean codo con codo por escapar de la parte baja de la tabla, cada falta se vivió como decisiva y cada balón disputado fue una auténtica guerra. En medio de ese clima, el colegiado inexperto pecó de excesiva permisividad en varias acciones y cosechó la reprimenda habitual del público local al grito de «¡que se vaya, dile que se vaya...!». Ambas aficiones, unidas más allá de lo puramente deportivo, silenciaron el campo en el minuto 19 para entonar al unísono el ya célebre «Peter, vete ya». El paso por vestuarios renovó las energías en ambos conjuntos. El Racing, que había acabado la primera mitad como claro dominador ante un poco inspirado Valencia, puso el 2-1 a los dos minutos de la reanudación con un disparo mordido desde la frontal de Iván Martín. Sin embargo, la entrada de Harvey Elliott y David Otorbi supuso un soplo de aire fresco para los visitantes, muy grises desde el pitido inicial. El canterano valencianista devolvió las tablas al marcador antes de alcanzar el minuto 70 tras culminar una gran jugada personal de Javi Guerra. Las ocasiones —sin demasiado apuro para dos guardametas que compartieron vestuario el pasado curso— se fueron sucediendo hasta sellar un debut de sabor agridulce para Aguirre. La apuesta inicial del técnico mexicano parecía encaminada a revivir a esa guardia veterana que hasta hace nada vegetaba en el ostracismo; sin embargo, el destino quiso que fuese precisamente uno de esos 'niños de Paterna', Otorbi, quien terminase rescatando un punto de El Sardinero. Es pronto para extraer conclusiones definitivas, pero sí para comprobar que algo ha mutado en el vestuario: los futbolistas, al menos, han vuelto a conectarse. El compromiso inmediato para el conjunto ché —hundido en la zona de descenso y a tres puntos de la salvación— será recibir al Athletic Club en Mestalla. Por su parte, los recién ascendidos racinguistas visitarán El Sadar la próxima semana.