Herencias y sucesiones en Colombia: el error que puede poner en riesgo el patrimonio familiarHablar de una herencia suele ser incómodo en muchas familias colombianas. Decidir quién recibirá los bienes, qué pasará con una empresa familiar o cómo se protegerá a los hijos y nietos son conversaciones que con frecuencia se aplazan. El problema aparece cuando llega el momento de tomar decisiones y no existen reglas claras: los intereses pueden chocar, hay más personas involucradas y repartir o administrar lo construido durante décadas se vuelve más difícil.Lea también: Videocolumna | Ocho pasos clave para fortalecer la Gestión PatrimonialPara Mario Estupiñán, vicepresidente corporativo comercial de Aval Asset Management, uno de los errores más costosos es dejar esas conversaciones para cuando la familia ya enfrenta una sucesión. En entrevista con Valora Analitik, el ejecutivo explicó por qué la planeación patrimonial debe comenzar con anticipación, cómo separar los recursos personales de los de una empresa y qué riesgos surgen cuando las decisiones se toman sin una estrategia definida.“Las preguntas que uno siempre se hace son: ¿qué quiero dejar para mis herederos?, ¿qué quiero dejar para mí?, ¿cómo separo el patrimonio de la empresa de mi patrimonio personal?, ¿cómo me devuelve la compañía parte del capital que yo le invertí de una manera estructural? Y, al final, ¿cómo protejo yo a quienes deseo proteger en mi legado?”, señaló Estupiñán.El directivo considera que estas preguntas no dependen exclusivamente del tamaño de la fortuna. Son relevantes para cualquier persona que quiera organizar sus bienes, proteger a sus beneficiarios y establecer cómo espera que se administre su patrimonio en el futuro.El error que puede complicar una herencia o una sucesión en ColombiaUno de los principales problemas que encuentra Estupiñán en las familias que buscan asesoría es que las conversaciones sobre sucesión comienzan demasiado tarde. En ese momento, puede haber más conflictos, nuevos integrantes de la familia y un patrimonio más grande, lo que aumenta la complejidad de las decisiones.“Lo que vemos es que estas conversaciones se tocan muy adelante en la vida de las familias, cuando ya hay muchos más conflictos, muchos más miembros externos de la familia y probablemente el patrimonio ha crecido. Eso hace que las decisiones sean mucho más difíciles de implementar”, explicó.Estos son los impuestos que se deben pagar al recibir una herencia: ¿Quiénes tienen derecho a recibirla? Foto: tomada de FreepikLa dificultad no está únicamente en definir quién recibe determinados bienes. También se trata de establecer qué se quiere preservar, cómo se administrarán los activos y qué papel tendrán los familiares en las empresas. Sin una conversación previa, las decisiones pueden terminar tomándose bajo presión y en medio de desacuerdos.Por eso, el ejecutivo insiste en que la planeación debe comenzar antes de que exista una urgencia. “En la medida en que uno trate de contestarse esas preguntas muy temprano en su vida, la resolución es mucho más fácil que cuando no se las contesta a tiempo”, afirmó.¿Cómo separar el patrimonio familiar del de una empresa?Otro de los puntos centrales de la entrevista es la diferencia entre el patrimonio personal y los recursos vinculados a una compañía. En familias empresarias, una parte importante de la riqueza puede estar concentrada en el negocio que fundaron sus padres o abuelos. Sin embargo, los intereses de la empresa no siempre coinciden con las necesidades financieras de la familia.Puede interesarle: Corte Suprema tomó decisión histórica: Estos ciudadanos ahora podrán recibir herencias familiaresEstupiñán considera necesario evaluar cómo se relacionan los activos empresariales con las inversiones y los recursos destinados a proteger a los familiares. Esto permite revisar qué tan concentrado está el patrimonio y si depende demasiado de una sola actividad económica.“Es cómo tengo un balance y un equilibrio entre el negocio donde creé la riqueza y lo que me ha devuelto ese negocio, de cara a la protección de mi familia y a la protección de mis beneficiarios futuros”, explicó.La separación también implica establecer reglas sobre el papel de los familiares dentro de la organización. Ser heredero no significa necesariamente que una persona deba ocupar un cargo directivo o participar en todas las decisiones de la compañía. La responsabilidad debe responder a las capacidades de cada integrante y a las necesidades del negocio.En ese sentido, una sucesión bien planeada no consiste solo en transferir bienes: también requiere definir quién administrará los activos, cómo se tomarán las decisiones y qué objetivos tendrá la siguiente generación.¿Qué error financiero puede poner en riesgo el patrimonio?Además de la falta de planeación sucesoral, Estupiñán advirtió sobre un comportamiento que puede afectar las decisiones de inversión: concentrar demasiado dinero en activos líquidos por temor a la volatilidad de los mercados.En periodos de incertidumbre económica, política o geopolítica, algunas familias prefieren mantener una mayor proporción de sus recursos disponible para reaccionar rápidamente. Sin embargo, según el directivo, esa decisión puede llevar a privilegiar el corto plazo frente a los objetivos de largo plazo.“Lo que encontramos, y en estos días de tanta volatilidad lo vemos mucho, es que hay un sesgo a tratar de sobreponderar la liquidez. Es decir, que se toman decisiones de inversión pensando en muy corto plazo y tratamos de concentrar mucho el portafolio en la liquidez”, afirmó.El ejecutivo sostuvo que, cuando una familia tiene un portafolio construido con una estrategia definida, cambiar constantemente de activos para responder a cada noticia puede perjudicar los resultados. Según su explicación, un portafolio que sigue un índice bien diversificado puede superar entre 100 y 120 puntos básicos a uno cuyos activos se compran y venden constantemente, en un horizonte de 20 a 25 años.Esta comparación corresponde a la experiencia y los argumentos expuestos por Estupiñán durante la entrevista; no constituye una garantía de rentabilidad para todos los inversionistas. El resultado de una estrategia depende de los activos elegidos, los costos, los riesgos y las condiciones del mercado.Su recomendación es mantener una tesis de inversión coherente con los objetivos patrimoniales y evitar reaccionar de manera desproporcionada ante acontecimientos puntuales. La diversificación, añadió, también ha ganado importancia entre las familias colombianas que buscan distribuir sus inversiones en diferentes monedas y geografías.Para Estupiñán, la planeación patrimonial incluye tanto las decisiones financieras como las relacionadas con el legado familiar. Esto supone definir a quién se quiere proteger, qué se espera conservar para las siguientes generaciones y cómo se administrarán los recursos a largo plazo.Su recomendación es directa: “El consejo que siempre les doy a las familias es: tengan las conversaciones difíciles. Esas conversaciones de qué quiero hacer, a quién quiero proteger, a quién quiero cuidar y cómo deseo preservar mi legado desde el punto de vista financiero, de talento, filantrópico y del capital social que tiene una familia son conversaciones que se tienen que tener ya”.El directivo explicó que aplazar esos diálogos no elimina las dificultades; puede hacer que resolverlas e implementar las decisiones resulte más complejo. También señaló que los fundadores suelen posponerlos porque involucran sentimientos, relaciones familiares y preguntas sobre el futuro.“En la medida en que las dejo pasar, después solucionarlas y después implementarlas a través de cualquier estructura se vuelve mucho más complicado. Las personas, los patriarcas, siempre tienden a dejar esas conversaciones porque no son conversaciones que nacen del corazón y nacen de las emociones”, agregó.La planeación debe permitir que las decisiones respondan a la voluntad de quien construyó el patrimonio, pero también a las condiciones de quienes lo recibirán. De ahí la importancia de definir responsabilidades, revisar la composición de los activos y evaluar cómo se equilibran las inversiones con las necesidades de la familia.Estupiñán señaló que la conversación sobre gestión patrimonial ha ganado terreno en Colombia. Según su experiencia, cada vez más familias entienden que administrar su riqueza no significa únicamente invertir dinero, sino también organizar activos, establecer objetivos financieros y preparar la transición entre generaciones.El directivo afirmó que el segmento de gestión patrimonial de Aval Asset Management ha crecido a tasas superiores al 30 % anual durante los últimos tres años y que acompaña a más de 80 familias mediante diferentes instrumentos y estructuras.También explicó que, entre sus clientes, las inversiones de portafolio —en particular las que se realizan en otras geografías— han tenido un papel destacado durante los últimos 12 meses. A su juicio, la diversificación permite distribuir riesgos y reducir la dependencia de un solo mercado o moneda, aunque cada decisión debe responder a las necesidades y al perfil de cada familia.El cambio generacional plantea otro desafío: los hijos y nietos pueden recibir empresas consolidadas en un sector, pero tener interés en explorar nuevas actividades, tecnologías o inversiones. Estupiñán mencionó, entre esas alternativas, los criptoactivos y las iniciativas relacionadas con inteligencia artificial.También puede leer: ¿Se están gastando los hijos las herencias que reciben?: Nuevo informe muestra datos reveladoresPara el ejecutivo, el reto consiste en diferenciar la estrategia para preservar lo que ya se construyó de aquella destinada a buscar nuevas oportunidades de crecimiento. Sin esa distinción, las decisiones de las siguientes generaciones pueden alejarse de los objetivos que dieron origen al patrimonio.