Rusia e Irán encontraron una manera de colar propaganda en medios reales usando ChatGPT. Lo más inquietante es que algunos periodistas ni siquiera sabían para quién trabajaban
OpenAI descubrió dos operaciones de influencia que utilizaron ChatGPT para fabricar periodistas ficticios y construir una organización de investigación aparentemente legítima. Argentina y Bolivia estuvieron entre los objetivos.