La imagen es ya uno de los iconos de la protesta estudiantil en Francia. Un hombre negro, larguirucho y ataviado con traje y corbata se interpone entre la policía y los jóvenes, a quienes sujeta con los brazos extendidos mientras pide a gritos que no les ataquen. Entonces, la policía lanza gases lacrimógenos y son los estudiantes quienes ayudan al hombre, cegado por el humo químico. Se trata del alcalde de Saint-Denis, una de las ciudades de la periferia más desfavorecidas de París, epicentro de la protesta que estos días recorre toda Francia. Seguir leyendo