Hace no tantos años, Estados Unidos era la tierra prometida para el fútbol femenino. Allí estaban las jugadoras más reconocidas, la liga más profesional y los mejores salarios. Era el país al que toda futbolista quería que la llamaran. Campeonas del mundo hasta en cuatro ocasiones y cinco veces oro en unos JJOO, las norteamericanas veían al resto del mundo desde la cima. Hasta que llegó la selección española. Con años de diferencia y, al principio, una distancia abismal, la selección nacional ha ido dando pasos firmes con el transcurso de los años: ha superado obstáculos complicados hasta conquistar su primer Mundial en 2023 y, desde entonces, su reinado es absoluto.Seguir leyendo....